Música

La balada de los ángeles adolescentes

En “Rebelde sin Causa” (Nicholas Ray, 1955) hay una escena que todo el mundo recuerda: los protagonistas vistan el Observatorio Griffith de Los Angeles en una excursión que desembocará en tragedia. James Dean corteja a Natalie Wood durante una proyección en la que ambos adolescentes muestran su mutua atracción, ignorando la narración que acompaña las imágenes en el interior de la sala. Esa narración está hablando del inevitable final de la vida en la tierra, de la extinción del sol y del mundo abandonado como una rocasuspendida en el espacio gélido mientras ellos se achicharran al calor de las hormonas. La muerte es el único destino, la fatalidad de la que nadie escapa y que irrumpiráinmediatamente: Dean es desafiado por Corey Allen, el outsider que reclama a Natalie Wood como suya. Ambos se enzarzan en una pelea de navajas de la que Allen sale derrotado, reclamando una revancha al “juego de la gallina”. Dean acepta sin pensarlo, hasta que su confidente (y amante secreto) Sal Mineo le revela que el juego consiste en lanzar sus coches a toda velocidad hacia un acantilado; el primero que frene es la gallina.

Los rivales se citan esa misma noche. Natalie Wood da la salida y ellos aceleran rumbo al abismo. Dean salta de su coche a tiempo, pero Allen queda atrapado y no consigue salir del automóvil, que cae al vacío y revienta en llamas contra las rocas. Dean cumplirá la profecía al otro lado de la pantalla: durante el rodaje de “Rebelde sin Causa” compró el Porsche Spyder 550 con el que iría a matarse apenas unos meses más tarde. Carpe diem.

***

La muerte en plena juventud es un tópico explotado muchas veces en la poesía,presente desde las odas de Horacio hasta las obras más descarnadas de Lord Byron (Oh, tú, que has muerto en la flor de la belleza…) pero el hecho es que, en la América de los años 50, se convirtió en un insospechado tema recurrente en la música popular, repentinamente llena de  tragedias juveniles. Esta es la extraña historia de las “teenage tragedy songs“, conocidas también como “tearjerkers“, “splatterplatter” o -genéricamente- “deathrock”, un fugaz estilo de baladas habituales en las emisoras radiofónicas entre el final de la década de los 50 y el principio de los 60 que abordaban la muerte en la flor de la vida e inundaban de lágrimas a la juventud norteamericana. Las tragedy songs casi siempre lamentaban la dramática muerte de un adolescente evocada por su amante, muerte que, por lo común, tenía que ver con un accidente de tráfico.

Tal vez esta breve moda obedeciera a un misterioso brote de pasión poética en los letristas, o tal vez su origen se debiera más bien a una silenciosa campaña gubernamental para atemorizar a los jóvenes conductores, aconsejando subliminalmente prudencia al volante bajo la amenaza de un final horriblemente romántico.

Porque, a finales de los años 50, la industria norteamericana del automóvil vivía una época de abundancia; la producción anual superaba los ocho millones de unidades y las mejoras mecánicas se sucedían de unos modelos a otros. Los motores más potentes dejaban de estar reservados para los turismos amplios y se montaban en coches cada vez más pequeños y asequibles. Los grandes productores añadían constantemente  novedades como la transmisión automática, la suspensión independiente de las llantas delanteras o los primeros sistemas de dirección asistida. El coche era ya algo más que un vehículo; se iba convirtiendo en un signo de estatus y, para los jóvenes norteamericanos, en un símbolo de independencia al que podían acceder desde los 16 años. Las carreteras americanas se llenaron de jóvenes conductores que adquirían coches con sus ahorros en el mercado de segunda mano, o los recibían como regalo al superar sus estudios. Tener un coche era ser adulto, adquirir autonomía e identidad. También un coche permitía la intimidad del suave balanceo del asiento trasero en un rincón apartado, ese movimiento que, precisamente, fue bautizado como rock and roll. Sin embargo, al otro lado del retrovisor, los accidentes mortales se multiplicaron por igual.

Fuera una campaña cívica camuflada o un macabro gusto estimulado por las discográficas, las teen tragedy songs se transformaron en éxitos y crearon una subcultura propia reflejada igualmente en el cine (no solamente en “Rebelde sin causa”, sino en otras películas como “Esplendor en la Hierba” o “West Side Story”, ambas estrenadas en 1961). De modo que aquí os ofrezco mi top ten de desdichas pop para sumergiros en la miseria:

I.- Decidle a Laura que la quiero, o ya me encargo yo desde el más allá.

Tell Laura I love Her” es la gran teen tragedy song. Fue grabada por Ray Peterson en 1960, y alcanzó el número 7 en las listas de éxitos norteamericanas. La canción, que vendió más de seis millones de copias en todo el mundo, cuenta la historia de Tommy, un adolescente enamorado hasta los huesos de su novia Laura, y cuyocasto propósito es casarse con ella. Pero Tommy no tiene dinero para comprar un anillo de compromiso, de modo que decide inscribirse en una carrera clandestina de coches para ganar el premio y regalar uno a su amada. Durante la carrera sufre un brutal accidente, su coche sale despedido de la pista y termina incendiándose. Cuando rescatan a Tommy moribundo, sus últimas palabras son “decidle a Laura que la quiero”. En el verso final, Laura está en una capilla llorando desconsolada por su amor cuando escucha el eco de la voz de Tommy diciéndole, por última vez, que la quiere.

II.-El jefe de la banda: la balada de los neumáticos antilluvia.

The Leader of the Pack” es una canción grabada por las Shangri-Las en 1964. Escogida por la revista Rolling Stone como una de las mejores 500 canciones pop de la Historia, “The Leader of the Pack” fue censurada en la BBC por lo trágico de su tema, aunque se ha especulado con que las verdaderas razones para impedir su emisión tuvieron que ver con la oleada de vandalismo urbano que sacudía el Reino Unido, particularmente por los enfrentamientos violentos entre mods y rockers. La canción cuenta la tragedia de Betty y su novio Jimmy, jefe de una pandilla motera al que ha conocido en una tienda de chuches. Jimmy -pese al detalle de las chuches- es un tipo duro, un delincuente juvenil que los padres de Betty desaprueban, obligándola a abandonarlo. Betty obedece resignada y Jimmy, furioso, coge su moto y se lanza a toda velocidad bajo la lluvia, estrellándose para terminar muerto sobre el asfalto mojado.

III.- Ángeles adolescentes: pánico a una muerte ridícula.

Mark Dinning consiguió un número 1 en las listas de ventas en 1960 con “Teen Angel”, una truculenta historia de accidentes ferroviarios que también llegó a ser censurada en varias emisoras, y que George Lucas recuperó para la banda sonora de “American Graffiti”. En “Teen Angel”, una pareja de enamoradosque pasean en coche quedan atascados en un paso a nivel. Cuando escuchan el tren que se aproxima logran salir del vehículo a tiempo pero, de pronto, ella se detiene y regresa a la vía. El tren la arrolla y él contempla horrorizado cómo muere, preguntándose qué le hizo volver. Al recuperar su cuerpo, se descubre que quiso salvar el anillo de compromiso que él le había regalado, y que mantenía agarrado en una mano. Los amantes quedan separados para siempre. Definitivamente, el matrimonio siega más vidas de las que salva.

 IV.- El último beso: la inutilidad del boca a boca.

Wayne Cochran compuso “Last Kiss” en 1961, inspirado en un suceso real. Cochran dedicó la canción a su amiga Jeanette Clark, que murió a los 16 años de edad en una terrible colisión contra un camión en la que también perdieron la vida su novio y un acompañante. En “Last Kiss”, Cochran describe a otra pareja de teenagers que pasean en coche. Pierden el control de su automóvil y sufren un accidente. Cuando él recobra el conocimiento, descubre que su chica está malherida a su lado. Con su último aliento, ella le ruega que se despida con un beso… tras el que muere en sus brazos. Wayne Cochrannunca se recuperó de la pérdida y, en su locura, dejó de arreglarse el tupé para siempre. La canción fue interpretada en 1964 por J. Frank Wilson and the Cavaliers, que obtuvieron un éxito mucho mayor del que cosechó Cochran, y reinterpretada en 1999 por Pearl Jam, que la convirtieron en un éxito internacional.

V.- El sueño eterno: salvarse por los pelos.

Endless Sleep” fue el mayor éxito de Jody Reynolds. Publicada en 1958, la canción riza el rizo macabro de las tragedias teenager con una historia particularmente tétrica, aunque esta vez sin coche: la desdichada pareja adolescente tiene una pelea tras la que ella huye entre lágrimas. Él presiente que nunca la volverá a ver y sale en su busca, descubriendo que ella intenta suicidarse adentrándose en el mar y dejándose llevar por la corriente. La cosa se pone realmente fea cuando él la escucha decir “únete a mí en el sueño eterno”, aunque logra rescatarla en el último momento… decepcionándonos un poco a todos.

VI.- Leah: Roy hace agua.

En “Leah”, una canción de Roy Orbison editada en el año 1962, el mar vuelve a sustituir a los coches. Roy tenía la voz y la imagen desgarbada del chico sin suerte, sus canciones habitualmente hablaban de soledad y lánguidas decepciones emocionales. Pero con esta canción llegó más allá cantando la desdichada muerte de un romántico muchacho que se zambulle en la bahía por la noche para buscar perlas con las que hacer un collar para su amada. La pesca se trunca cuando su pierna queda atrapada en el fondo del mar y él comprende que ha llegado el final. Su último pensamiento es para Leah mientras aprieta en su mano la perla que, espera, alguien le entregará cuando recuperen su cuerpo.Porque se puede ser cursi e ingenuo al mismo tiempo.

VII.- El agua se volvió roja: gore y melancolía.

Johnny Cymbal era un cantante de origen escocés que hizo fortuna en Estados Unidos. Compuso, interpretó y produjo un buen puñado de éxitos durante los años 60, colocando varias canciones (“Mr. Bass Man”, “Teenage Heaven”) en las listas de discos más vendidos. En 1960 grabó su única aportación a la moda teen tragedy con “The Water was Red”, otra canción de desventuras marítimas en la que el amor entre dos adolescentes se ve truncado cruelmente por un tiburón. Ella se adentra en las olas, él la ve resplandecer entre la espuma y de pronto un escualo se la come. El agua regresa teñida de sangre a la orilla y Johnny huele a hit.

VIII.- Jimmy Love: cómo llegar tarde a tu propio funeral.

Cathy Carroll es una desconocida cantante norteamericana cuya carrera fue breve y poco exitosa. Entre sus escasos singles destaca “Jimmy Love” (1961), una teen tragedy más bien disparatada en la que una joven enamorada fantasea con encontrarse con su novio en el altar para casarse. En un giro inesperado de los acontecimientos, la enamorada descubre que está realmente en el altar, aunque no para casarse sino para asistir al funeral de su amado, ya que este ha muerto… al caerle un árbol encima. Había cientos de maneras de matar a Jimmy, pero por alguna razón Cathy prefirió el árbol. Las musas se vengaron impidiendo que la canción entrara en ninguna lista de éxitos.

IX.- La curva del hombre muerto: no corras, papá.

Jan&Dean son conocidos por su inolvidable clásico“Surf City”, de 1963. Un año más tarde, lanzaron su aportación a la subcultura teen tragedy con “DeadMan’s Curve”, en la que un incauto conductor se ve envuelto en un duelo de velocidad al ser desafiado por un misterioso adolescente que pilota un Jaguar. La carrera transcurre por las avenidas desiertas de Los Ángeles hasta la curva del hombre muerto, un lugar del que nadie vuelve. El conductor desafiado pierde el control de su coche y sale despedido, relatando al borde de la muerte su accidente a un doctor que, en realidad, nadie sabe muy bien de dónde ha salido.

X.- Laurie: atrápame ese fantasma.

Dickey Lee fue un oscuro cantante country cuyo único logro en la escena pop fueron dos discretas teen tragedies; “Patches” (1962) y “Laurie” (1965). He escogido “Laurie” por ser una de las últimas muestras del estilo y venir acompañada de una letra que merecería capítulo aparte. La historia de “Laurie” procede de una leyenda urbana sobre una chica fantasmagórica que se deja ver en fiestas y bailes, donde seduce a jovencitos incautos a los que pide que la lleven a casa para luego desaparecer sin dejar rastro. El problema con Laurie es que en realidad está muerta y que su dirección coincide con la de un cementerio, por lo que Dickey debería pensar mejor en una ouija para la siguiente cita.

***

Epílogo. Nacidos para morir: la extraña resurrección del deathrock.

A mediados de los años 60, las teen tragedies se evaporaron con la misma rapidez con que habían surgido. El género desapareció y solo fue escasamente revisado en clave satírica (el descacharrante número musical de Val Kilmer en la película “Top Secret”, de 1984), al tiempo que la palabra deathrock se desviaba de su significado original para identificar al rock gótico de los primeros 80. Sin embargo, en 2012 las listas de éxitos de todo el mundo se sacudieron con un éxito que recuperaba sorprendentemente los tópicos trágicos de 50 años atrás, reempaquetados en esplendor kitsch y envueltos en el glamour de la cantante Lana Del Rey, que firmó la última teen tragedy song con “Born to die”.

Born to die” es LA CANCIÓN de Lana Del Rey. Y es una tragedia adolescente en toda regla. Tiene ese estribillo fatalista (porque tú y yo / nacimos para morir), tiene un potente aire retro empapado en arreglos de cuerda y tiene, sobre todo, un vídeo que recrea todos los componentes del viejo deathrock: una adolescente rebelde se fuga de casay corre a los brazos hipertatuados de su novio outsider, con el que emprende una huida en plena madrugada. Se juran amor eterno pero el destino juega otras cartas: el coche en que viajan sufre un terrible accidente en el que ella muere. Su amante la sostiene ensangrentada y moribunda a la luz de las llamas. Siniestro total y fundido a rosa.

 

Nota del editor: si te ha gustado el artículo, puedes “escucharlo” en el podcast del autor, o directamente aquí, dándole al play a continuación.

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15 comments

  1. Iñaki 6 Marzo, 2017 at 12:27 Responder

    Sin duda, me quedo con The water was red. Una balada romántica que acaba con un tiburón matando a los amantes???? WTF??

    • JM Lenoir 6 Marzo, 2017 at 21:03 Responder

      Es una obra cumbre. No hay coches y las motos de agua aún no se habían inventado… conclusión: un tiburón puede hacer el trabajo. La canción es especialmente morbosa porque al principio el “agua roja” es el resultado de los rayos del sol al amanecer sobre el mar, una especie de signo romántico que se vuelve premonitorio de una manera muy loca. Luego llega el bicho y el agua se volverá roja por la sangre. Fenomenal, no me digas que no.

  2. Isis 6 Marzo, 2017 at 13:42 Responder

    Muy buen artículo! No había oído hablar del género…. Qué curioso que se acabase así, de repente, y no se haya vuelto a las andadas (aparte de Lana).

  3. JM Lenoir 6 Marzo, 2017 at 18:05 Responder

    Me emociona ver que hay comentarios. En el pasado artículo no hubo ninguno. Todos tenían comentarios menos yo. Sabía que con sangre y muertes prematuras mi suerte cambiaría. Solo espero que esto no me lleve a una progresión loca que desemboque en artículos sobre canibalismo y fraude fiscal en la chanson francesa. Gracias.

  4. zIe7e 6 Marzo, 2017 at 19:42 Responder

    Hola JM, me ha parecido un tema de lo más interesante. Me gusta mucho la selección, aunque echo en falta Blasphemous Rumours de Depeche Mode, que también incluye accidente de coche, y sobre todo Jeremy, de Pearl Jam, a quienes también mencionas en el artículo. Quizás las hayas excluido porque al hacer referencia a las “teenage tragedy songs” insinúas un cierto trasfondo romántico, aunque creo que este último no es necesario para incluirlas en ese género. Seguiré atento a tus artículos!

    PD: me encanta tu interesante teoría sobre la campaña gubernamental para prevenir accidentes de tráfico, jajaja.

  5. Iñaki 6 Marzo, 2017 at 20:05 Responder

    Señor Lenoir, no te nos pongas tan dramático! Si obviamos “la adolescencia” y los años 50-60, se podrían añadir otros accidentes fatales como There is a light that never goes out, de The Smiths, o ya en territorio nacional Cruz de navajas! Cómo lo ves?

  6. JM Lenoir 6 Marzo, 2017 at 20:47 Responder

    Ahá, muy interesantes ambos comentarios… lo cierto es que hay muchas canciones sobre la muerte en la juventud, pero las que he escogido tienen en común sobre todo la época (de 1958 a 1965) y hasta cierto punto el estilo… en el podcast hay algunas más que también siguen este criterio. Pearl Jam -o más exactamente Eddie Vedder- son muy aficionados a este subgénero y por eso hicieron una versión de “Last Kiss”, aunque “Jeremy” creo que es más bien una canción sobre el suicidio de un adolescente solitario, lo que se sale un poco de los patrones comunes a estas canciones. En cuanto a “There’s a Light that never goes out” la verdad es que tiene pareja, coche y accidente, pero a mí me parece que en el humor retorcido de Morrissey ese accidente es más bien una fantasía que usa para decir que, si ocurriera, no le importaría morir junto a su amante, lo que yo encuentro bastante irónico en el fondo… Pienso que “Cruz de Navajas” en realidad habla sobre un crimen pasional y, además, tiene ese verso letal que dice “magdalenas de sexo convexo”, que hace que me tiemblen las calandracas con solo recordarlo. “Blasphemous Rumours” tiene una letra bastante salvaje sobre una chica de dieciséis años que se suicida y deja una nota que su madre relee entre lágrimas y otra de dieciocho a la que atropella un coche y termina en estado vegetal enchufada a una máquina, las dos son tragedias que se unen para ese estribillo acojonante en que se repite que “no quiero blasfemar pero Dios tiene un sentido del humor bastante enfermizo”. Es una grandísima canción con muertos juveniles pero su extrema hijoputez lo anula todo… La verdad es que también pensaba haber incluido esa loca teoría según la que la película “Grease” (que está ambientada en los años 50, como muchas de estas canciones) es, en realidad, la fantasía de Sandy mientras se ahoga, imaginando el romance que nunca tendrá con Denny, cosa que explica que al final el coche en el que ambos se montan despega y se eleva hacia el cielo. Os confieso la verdad: yo quería tupés. Os amo.

  7. Nerea 8 Marzo, 2017 at 23:48 Responder

    Eres una biblia de belleza.A tus pies (aunque decir hoy esto sea jodidamente políticamente incorrecto,8 de marzo,por ti me salto algún principio fundamental)❤

  8. di 15 Marzo, 2017 at 11:02 Responder

    Deart Sr Lenoir,

    Lo primero entonar un super MEA CULPA por comentar tan tarde y sobre todo por no haber dicho ni pío en tu anterior artículo “Plan Oculto”, q me gustó mucho. Un día me puse a divagar en la mayor parte de los artículos y Plan Oculto estaba ahí pendiente…debía ir de reciente hacia atrás y nunca llegué…:)… luego he atravesado otra época de “oscurantismo” y no he podido comentar de nuevo… pero hoy por fin puedo! Estoy contigo en q los comentarios son el alma (si eso existiera) de todo blog (o mag!).. o como dice mi amigo LUX “una entrada sin comentarios es como grapar una hoja suelta”.

    Me ha encantado el artículo y se lo he pasado a un amigo q hace un programa hace siglos en una radio libre de Zaragoza en el q pincha R&R… también he escuchado tu voz en el podcast… eres multimedia y tengo mucha envidia!

    Sobre el tema q nos ocupa (finalmente, llegaré, no tiren la toalla) hoy en el trabajo alguien me ha dicho q en un cole religioso q conoce dicen q los q mueren jóvenes son los elegidos de Dios. Yo le he dicho q prefiero la frase (precisamnete a tenor de Monroe, Dean, etc) q “los favoritos de los dioses tienen una vida corta”… mucho más bonita, dónde va a parar comparar al senior ese de las barbas con el olimpo griego.

    Un abrazo

    di

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