Música

Más allá de sus Greatest Hits: la historia de Queen a través de 12 temas menores (Parte II)

Nota: para leer la primera parte de este artículo, pincha aquí.

  1. Mustapa, Mercury 1978

Y entonces llegó Jazz (EMI, 1978). Un trabajo de lo más extraño al que tengo un especial cariño puesto que fue el primer disco de Queen que compré, después de haber oído una vez tras otra los dos volúmenes de Greatest Hits. Jazz es un cajón de sastre donde se entrelazan canciones de lo más variopinto que confirman varias cosas: que del grupo que había hecho Queen y Queen II quedaba muy poco, que no se iban a subir al carro del punk y que los nuevos sonidos funk les resultaban un territorio interesante para explorar. Nos encontramos en un momento de apogeo, fiestas, carreras de bicicletas con mujeres desnudas, giras y éxito que les otorga la confianza de poder hacer y experimentar con total libertad. La locura y el descontrol quedó plasmado en la inmortal Don’t stop me now, así como en otros dos temas menores como son Fun it o Let me entertain you. Su prioridad era divertirse y socializar, vivir al límite, al menos para Freddie, puesto que Brian llegó a decir que le preocupaba el ritmo de vida que su compañero llevaba. Y en medio de aquella vorágine, suenan los cánticos (supuestamente) árabes en Mustapha, una de las canciones más estrafalarias de la banda que, sin embargo, fue muy bien recibida por el público en los conciertos. En ella escuchamos a Freddie rezando a Alá, citando a Ibrahim y Mustapha mezclando palabras en árabe con otras inventadas para la ocasión, al tiempo que vuelven los coros al unísono (si es que habían llegado a irse) y el ritmo incansable del piano. Una pequeña y extravagante obra maestra que te avista desde el inicio que este Jazz tiene poco de jazz y mucha libertad creativa.

  1. Body Language, Mercury 1982

Como un universo en expansión, los álbumes de estudio empezaban a resultar cada vez más claramente el espacio común en el que los cuatro componentes vertían sus creaciones, fruto de sus diferentes preferencias musicales e incluso vitales. Si bien desde el primero de sus trabajos, lo heterogéneo de las piezas acababa por construir algo compacto y sólido, el cambio de década iba a traer consigo una dispersión mucho más evidente. A pesar de todo, los ritmos negros, se convierten en los protagonistas en The Game (EMI, 1980) y, sobre todo, en Hot Space (EMI, 1982). Another one bites the dust fue un éxito rotundo y aupó a The Game al número 1 en Estados Unidos. Los estadios a rebosar (54.000 espectadores en la cancha de Vélez Sarsfield, 76.000 en Mar de Plata y Rosario o 250.000 en dos noches seguidas en Brasil) y los buenos resultados en cuanto a ventas ocultaban una realidad mucho más oscura a la que los miembros de la banda se enfrentaron durante aquellos tempranos ochentas. El frío de Múnich y la alocada vida nocturna de la ciudad había sido una durísima prueba para la banda, que consiguió sacar adelante nuevo material a un precio muy elevado (que la azotea del hotel donde se alojaban fuera conocido por ser un punto de referencia para suicidas no ayudó a equilibrar emocionalmente a los cuatro artistas). Si he escogido Body Language como abanderado de esta etapa es, precisamente porque creo que representa a la perfección este ¿bache? de dos años que tuvo que atravesar la banda. Al oír la voz de Freddie o al ver el videoclip, no puedo evitar imaginar cómo se tambalea la sobriedad de Brian, pero no por mojigatería, sino con la lástima de alguien que ve cómo un buen amigo está pasándose de la raya. O en la misma línea, a un sonrojado John Deacon sacándose de la manga una bailonga melodía de bajo.

  1. Tear it up, May 1983

El fiasco de Hot Space y la dureza con la que la prensa arremetió por su actuación en Sudáfrica dentro del resort Sun City, acusando a la banda de ser cómplice del apartheid, les llevó a una posición crítica. Freddie optó por probar suerte en solitario y el resto de compañeros dejaron de verse durante varios meses, desarrollando proyectos individuales poco exitosos. Quizás esto fue lo que les hizo darse cuenta de que Queen era mucho más que la suma de sus miembros, y que lo que ocurría en el estudio cuando se juntaban los cuatro era pura magia, así que había llegado el momento de retomar viejas costumbres, camino que les llevó al alumbramiento de The Works (EMI, 1984), décimo álbum de estudio. Estaban de vuelta. Aquel ingrediente secreto que todo fan identificaba en las canciones de Queen, y que había dejado de estar presente en sus últimos trabajos, volvía a ser el componente principal. Puede que el sonido no fuese el del lejano disco de debut, pero era cien por cien Queen. La crisis de identidad surgida ante el desconcierto del punk parecía superada y ahora que sabían quiénes eran realmente, fue como si todo volviese a fluir de nuevo. The Works es una ristra de temas greatesthitables (Radio ga ga, I want to break free, It’s a hard life…), lo que hace especialmente difícil escoger una canción que se salga de lo recurrente. El que podría parecer un tema menor dentro del disco se convertiría en un imprescindible en los directos. Me refiero, cómo no, a Tear it up, obra de Brian May y rockera de pies a cabeza donde cada miembro del grupo encontraría su pequeño momento para lucirse. Queen estaba entrando en una nueva etapa en la que los macro conciertos iban a estar a la orden del día (Rock in Rio, Live Aid, Wembley), y piezas como ésta iban a ser elementales en la comunión con el público.

  1. Pain is so close to pleasure, Mercury-Deacon 1986

De nuevo elijo un tema seducido por la línea de bajo de John Deacon y no tanto por la voz en falsete de Freddie. Con estas pistas, parece obvio que estoy hablando de Pain is so close to pleasure, de A kind of magic (EMI, 1986), el disco publicado en verano de 1986. Por si alguien no lo tenía claro todavía, Queen estaban en lo más alto, ya no había ninguna duda. Este trabajo se concibió para ser la banda sonora de la película Los Inmortales, aunque finalmente acabó siendo algo más que eso, si bien dos terceras partes del álbum sonaron en la película. El tema que da nombre al disco y otros como Friends will be friends, One vision o Who wants to live forever, formarían la columna vertebral de la lista de canciones del mítico concierto de Wembley. Pero en la sombra, como le gusta a su artífice, tenemos lo que podría calificarse como un tema menor de la banda, al que me refería al comienzo del párrafo. La voz de Freddie suena aguda como nunca, pero al mismo tiempo sexy y fuerte, acompañada de un acogedor ritmo de bajo y un amable teclado que lo envuelve todo. Una canción infravalora en la historia del grupo, agradable, íntima y conciliadora.

  1. Khashoggi’s Ship, Queen 1989

Y entonces ocurrió. Estando en la cresta de la ola, cuando todo había vuelto a ser perfecto, sucedió. Freddie tenía SIDA, no le quedaba mucho tiempo y así se lo hizo saber a sus compañeros: “vamos a hacer música hasta que todo esto termine”. Y eso hicieron. Su siguiente trabajo, The Miracle (Parlophone, 1989), destila optimismo y desde el título hasta la última nota. Ante el mazazo de la enfermedad de Freddie, el grupo se unió más que nunca, tal y como nos demuestra su portada (las caras de los cuatro unidas) o que las canciones aparezcan firmadas siempre por Queen. La letra de la canción que da nombre al álbum habla de un mundo utópico en el que la Humanidad ha sido capaz de superar sus diferencias, al tiempo que valora y eleva a la categoría de milagro cualquier pequeña cuestión cotidiana. Brian destacó en entrevistas posteriores la compenetración que llegaron a alcanzar en aquellas sesiones de grabación y no solo de las canciones, sino de los vídeos promocionales puesto que, ante el frágil estado de salud de Freddie, las giras tuvieron que desaparecer y, en su lugar, hicieron una potente promoción a través de los videoclips. De nuevo, el álbum volvía a contener un buen puñado de temazos que irían a parar directamente a todos los recopilatorios de la banda (I want it all, Breakthru, The invisble man), sin embargo, se puede sacar mucho jugo rebuscando entre las canciones (aparentemente) secundarias. Desde luego, la primera frase de Khashoggi’s Ship no tiene desperdicio: “Quién dijo que mi fiesta había terminado ya, estoy en bastante buena forma“, todo ello acompañando dentro de un ambiente de rock clásico que seguro que hizo las delicias de Angus Young o inspiró a las bandas de la nueva olera rockera de principios del siglo XXI (los también australianos Jet, por ejemplo). Al principio del artículo dije que Queen no era ni glam ni pop, sino que es un grupo rock y punto. Temas como éste son los que ayudan a que este argumento tenga peso y es que, incluso en el ocaso de la banda cuando tan lejanos parecían aquellos primeros 70’s, todavía fueron capaces de deleitarnos con reminiscencias de sus orígenes.

  1. Ride the wild wind, Taylor 1991

Si The Miracle rezumaba optimismo, Innuendo (Parlophone, 1991) es profundamente oscuro, melancólico y suena a derrota. El destino de Freddie parecía inexorable y la ilusión de su trabajo anterior había desaparecido del mapa, por lo que el último álbum de la banda (con permiso de Made in heaven) es una despedida en toda regla. El proceso de grabación fue lento porque había que adaptarse al estado de salud de Freddie, las jornadas no podían ser tan largas y era necesario que se tomase unos días de descanso de vez en cuando. A pesar del ambiente tristón que rezuma el disco, los miembros de la banda afirman que las sesiones de Innuendo fueron alegres, gracias a la fortaleza de Freddie quien, en ningún momento permitió que el ánimo decayese. Desde luego, viendo los vídeos promocionales de canciones como These are the days of our lives o I’m going slightly mad, su aspecto no deja lugar a dudas acerca de su estado de salud, pero al mismo tiempo, las tomas falsas de esas mismas grabaciones nos muestran a un cuarteto divirtiéndose, como si nada ocurriese. Si escogiese como canción insignia de este álbum el tema titulado The hitman (que es lo que me pide el cuerpo, honestamente) se me vería demasiado el plumero, puesto que de nuevo estaríamos hablando de un tema de hard rock, por lo que mi recomendación es Ride the wild wind, sin duda un tema agazapado entre las ya citadas pistas. Roger Taylor la escribió para Freddie y el ritmo nos recuerda a una carrera, a una huida hacia adelante, cabalgado los vientos, sin mirar hacia atrás, como si no hubiese más alternativas que el fatal desenlace que todos veían a lo lejos. Alguno podría sorprenderse de ver esta canción en esta selección (de hecho, la visto en alguna lista de los peores temas de Queen), pero he de reconocer que siempre me ha resultado muy emocionante.

***

El 24 de noviembre de aquel mismo año Freddie murió, pero desde el día en que terminaron las grabaciones de Innuendo hasta prácticamente la fatídica fecha, la banda siguió componiendo canciones, algunas de las cuales quedaron incompletas y serían terminadas ya sin su voz y publicadas en el póstumo Made in heaven (Parlophone, 1995). Si bien este trabajo no es el mejor del grupo, resultan terriblemente conmovedoras las innumerables referencias al pasado, a la vida, a la muerte y al futuro repartidas por cada rincón del disco. Made in heaven constituye un final esperanzador y luminoso para Queen, trata de solventar el desasosiego imperante en Innuendo y sirve para echar el telón con la sensación de que todo está bien. A día de hoy, en pleno siglo XXI, todavía no tengo claro lo que representa Queen dentro de la Historia de la Música, supongo que dependerá de a quién le preguntes. Hay bandas que han sabido evolucionar a los nuevos tiempos, siendo consideradas grupos de culto por muchos; otras han sido estampadas masivamente en camisetas, sudaderas o cualquier complemento, confundiendo ya al grupo original de su alter-ego fruto del marketing; también las hay que siguen llenando la boca de críticos y eruditos, sin atreverse bajo ningún concepto a hacer amago de crítica a sus composiciones. ¿Dónde queda Queen? Creo que para el gran público no encaja en ninguna de las categorías citadas: no es un grupo “molón”, ni moderno, ni cool. No ha sido reivindicado por nuevas las nuevas generaciones, no se ha convertido en una imagen de marca, no se cita como referente intelectualoide, ni nuevos grupos los mencionan en sus influencias. Pero tampoco ocurre lo contrario: no es una banda olvidada ni tampoco creo que nadie repudie de haber sido fan suyo décadas atrás.

Para terminar, me vais a permitir terminar con una pregunta que me hago muy frecuentemente: ¿qué estará haciendo ahora mismo John Deacon?

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Inaki Jauregui

4 comments

  1. Isis 18 marzo, 2017 at 15:55 Responder

    En cada línea escrita se nota que tú sí que tendrías claro dónde colocarles en la Historia de la Música.
    Añado a la lista “You are my best friend” 😉

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