Psicología/Psiquiatría

El psicópata, del embrión a sus primeros años

Estás paseando por la calle, es una tarde primaveral. De repente: un frenazo y un sonido extraño, como de algo húmedo que paradójicamente cruje, una nuez gigante que se parte en medio de un chapoteo. En el segundo que te das la vuelta, comienzas a oír pasos, gente corriendo y, enseguida una sirena. Gritos. Confusión. Por fin lo ves: un ciclista está tirado en el suelo, literalmente con la cabeza abierta. Li-te-ral-men-te, piensas, y te regodeas en la palabra. Si alguien te preguntara qué estás sintiendo mientras toda aquella sangre y pánico se desparraman, realmente solo podrías decir una palabra: Nada. En serio: na-da. Bueno, tal vez… algo parecido al regocijo. Te sientes bien, es un medio subidón. Pobre idiota: el muerto, quieres decir.

***

De cada cien personas que lean este artículo, una se sentirá identificada con el párrafo anterior. Si esa persona eres tú, no te importará esta revelación: tienes rasgos psicopáticos. Y no te molestará porque estás encantado de haberte conocido: los psicópatas sois arrogantes y narcisistas, y esto se puede leer en webs donde gente con estos rasgos abren su corazón, o se juntan para charlar y compartir sus experiencias. Ya hay hasta libros que nos cuentan que los que no matan, en el fondo también tienen características valiosas (“The wisdom of psychopaths”, “La sabiduría de los psicópatas”).

El que no se haya identificado tal vez se sienta confuso y se pregunte: ¿Qué es un psicópata? ¿Esos de las películas?¿En qué se diferencian sus pensamientos, sentimientos y acciones de los de una persona “normal”? Y, triple salto mortal: ¿nacen o se hacen? Estas preguntas, en particular la última, son retóricas: como decíamos en el Utepils sobre la Medicina Basada en la Evidencia, nadie da opiniones a su cardiólogo sobre su diagnóstico o tratamiento, así que mejor que la salud mental deje de ser un bar donde cualquiera dice lo que “le parece”, basado en su experiencia personal. Y la de su prima. Porque, de acuerdo, la psiquiatría todavía no sabe mucho sobre la psicopatía, pero desde el clásico de 1941 de Hervey Cleckley, The mask of sanity (“La máscara de la cordura”), se ha ido avanzando. Poco a poco.

Robert Hare es un psicólogo canadiense considerado el padre de la investigación sobre la psicopatía. Hare define a los psicópatas como:

“depredadores que usan el encanto, la intimidación, el sexo, la manipulación y la violencia para controlar a otros y satisfacer sus necesidades propias. Carecen de empatía y conciencia, cogen lo que quieren y hacen lo que les place, violando normas sociales sin culpa ni remordimiento. Lo que les falta es precisamente las cualidades que hacen que la humanidad pueda vivir en armonía”

Pero, ¿cómo llegan hasta aquí? Para ello, empezaremos intentando entender al psicópata desde pequeñito. Saltemos a la piscina pero, aviso: el agua está muy fría…

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“Tenemos que hablar de Kevin”: Un estudio sobre la psicopatía infantil.

La escritora Lionel Shriver tenía muchas dudas sobre si ser madre, y de hecho no ha tenido hijos. Aparte de los miedos que tenemos todos (saldrá bien, podré anteponer sus necesidades a las mías, conseguiré que sea una persona justa), Shriver se planteó la peor situación imaginable para una madre o un padre: que tu vástago se convierta en uno de esos (tristemente frecuentes en EE.UU.) asesinos que se presentan en un colegio y llevan a cabo una masacre, tipo Columbine o Sandy Hook. Así que Shriver conjuró su ansiedad escribiéndola, y le salió We have to talk about Kevin” (“Tenemos que hablar de Kevin”), del que luego Lynne Ramsay hizo la película, que merece la pena aunque solo sea por la inmensa Tilda Swinton. Pero fue el libro, que no tenía particular intención de leer hasta que me lo regalaron, lo que me dejó K.O. y que debes leer si estás interesado en el debate”nature or nurture“: ¿uno nace o es el entorno el que te hace así? ¿Eres “Born to be wild” o de “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”? En concreto Shriver plantea ¿uno nace psicópata o se hace? Y este debate genes-entorno está planteado muy inteligentemente en la novela, porque ni Kevin parece normal, ni Eva, su madre, es la madre perfecta. Kevin comienza su vida como la encarnación de la pasivo-agresividad: de bebé rechaza la leche materna, incluso en biberón, de niño decide no usar el baño y hacérselo todo encima, y su mirada vacía siempre ha dado miedo. Eva es tal vez el trasunto de Shriver en la ambivalencia con la maternidad y además ha dejado atrás una vida de viajes y libertad, para pasar a vivir en la soporífera suburbia. Desde el principio, madre e hijo no conectan ni se apegan, y el lector se vuelve loco buscando “culpables”, o por lo menos “razones”. Pasado un tiempo, Shriver introduce otra pieza en esta partida para ir completando el puzzle del lector: nace la hija, de temperamento fácil con la que Eva no tiene ningún problema: se quieren. Dos hermanos criados más o menos de la misma manera, y tan distintos. Ni que decir tiene que el puzzle quedará sin terminar, como suele pasar en la vida.

Temperamento

La niña tenía el “temperamento fácil”; ¿lo tenía Kevin “difícil”? ¿Qué significa esto? El concepto “temperamento” en psicología hace referencia a diferencias individuales en las tendencias de comportamiento que aparecen pronto en el desarrollo y que tienen en gran proporción una base biológica. Muy pronto tras el nacimiento, los niños muestran grandes diferencias en las dimensiones del comportamiento consideradas “temperamentales”. La teoría de Thomas y Chess (New York Longitudinal Study) de 1968 ha sido de las más usadas. Estos investigadores describieron nueve características temperamentales en un continuo (no son sí/no) que afectarán a cómo se adapta ese niño a los distintos retos de la infancia, en la familia y en el colegio: nivel de actividad, regularidad comiendo/durmiendo, primeras reacciones a cosas/gente, flexibilidad, intensidad de las emociones, estado de ánimo, niveles de distracción, persistencia, atención y sensibilidad sensorial. Con estos datos describieron tres tipos de temperamento: los niños “fáciles” (el 40%, plácidos sonrosados querubines que se adaptan a los cambios, están generalmente contentos y son fáciles de calmar), los “difíciles” (el 10%, no duermen, no comen, lloran, son irritables, reaccionan negativamente a los cambios) y los “lentos en animarse” (“slow to warm up“, el 15%, que les cuesta, pero finalmente acaban con comportamientos más parecidos a los “fáciles”).

La genética conductista (Behavioural Genetics) es el campo de investigación que usa métodos genéticos para investigar los orígenes de las diferencias en comportamiento. Los estudios de gemelos muestran una fuerte evidencia de la influencia genética en el temperamento, como he dicho. Pero por otro lado también hay que tener en cuenta las influencias del entorno (compartidas y no compartidas) y las interacciones entre ambos: un temperamento u otro dará lugar a distintas respuestas en los padres, los maestros y el mundo. Todo son sonrisas y felicidad con un niño fácil, mientras que el niño difícil, inevitablemente dará lugar a reacciones menos favorables. Y aquí entramos en círculos viciosos (“The parent-child coercive cycle” de Gerald Paterson).

Trastornos de conducta.

El temperamento está claramente relacionado con algunos desórdenes de la infancia, por ejemplo los problemas de conducta. Tenemos un “bebé difícil” de temperamento, que nos “vuelve locos”, y no en buen plan: no nos deja dormir, ni respirar, ni vivir. Pensábamos que todo esto iba a ser un mal sueño (el poco que logramos conseguir) cuando llegan los “terribles dos”, y el angelito sigue en su metafórica carrera armamentística: está claro que no van a hacer nada a la primera, que se tirará al suelo de cualquier supermercado cuando no se acceda a sus deseos, que su primera respuesta es siempre “¡NO!”. Muchos de estos niños pasan la infancia enfadados, con resentimiento, con pataletas constantes, discutiéndolo todo con los adultos. Al conjunto de estos comportamientos lo llamamos los psiquiatras “Trastorno Negativista Desafiante“, para comunicarnos entre nosotros, para que avance la investigación y para recomendar la terapia de elección. Que en este caso se trata de “Parenting” (trabajar con técnicas de la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura con los padres), en lugar de meter al niño a dibujar con un Arteterapeuta o a bailar con un Danzaterapeuta. No tiene ningún sentido que el niño vaya a “terapia” (a menos que haya comorbilidades, por ejemplo el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, el TDAH, del que ya habló María Garau en Utepils: aquí) los que tienen que cambiar son los padres, y pocas terapias hay tan efectivas en psiquiatría infantil como el Parenting.

Estos niños, a medida que crecen, pueden ir ampliandola “paleta de comportamientos” y pasar a mentir, meterse en peleas, crear pequeños incendios, ser crueles con animales, romper cosas/muebles/loquesea, hacer pirola, escaparse de casa (vive la vida loca), y aquí ya usamos el nombre “Desorden de Conducta (que puede estar limitado a los padres, o estar también extendido al colegio y a otros ámbitos). El tratamiento es el mismo que antes, si el niño todavía no es muy mayor, y si es adolescente necesitaremos además de terapias sistémicas tipo la Terapia Familiar Funcional o la Terapia Multisistémica.

Pero aparte de un temperamento que predisponga, ¿qué otros factores pueden contribuir a un desorden de conducta? Hablábamos antes del entorno: un niño al que sus padres han malcriado puede haber desarrollado un desorden de conducta como resultado de esa mala crianza: si el niño recibe refuerzo por un comportamiento negativo, lo repetirá. Si un niño no es premiado (verbalmente aunque sea) por un buen comportamiento, será menos probable que lo repita. Un niño abusado, un niño al que han tratado con negligencia, un niño que ha crecido en una zona desfavorecida, que ha pasado las tardes a la salida del cole con un grupo de semi-delincuentes, acabará en muchos casos -no en todos, de nuevo esto es multifactorial-, desarrollando comportamientos antisociales, como una adaptación al medio. Estos niños tendrán desorden de conducta, que responderá al tratamiento. Pero en su mayoría estos niños no son “Kevin”, no son todos potenciales psicópatas.

¿Qué pasa entonces con Kevin?

Sabemos que, dentro de los niños con alguno de los desórdenes de conducta, hay un subgrupo (que en los últimos manuales recomiendan especificar cuando haces un diagnóstico) y son aquellos que tienen “Limitadas Emociones Prosociales”. Las Emociones Prosociales son un grupo de emociones complejas relacionadas con cómo nos sentimos cuando hacemos algo mal, o cuando algo malo pasa, o sobre el manejo de nuestras emociones, y son:

  1. Falta de remordimiento o culpa

Un niño con Limitadas Emociones Prosociales que miente no sentirá remordimientos tras hacerlo. Simplemente, intentará librarse del castigo, o endosárselo a otro, y a otra cosa. Un niño con trastorno de conducta pero con emociones prosociales (pensemos en el chaval de barrio pobre con el grupo de los matones), pegará a otro, o robará, pero se sentirá mal, culpable.

  1. Falta de Empatía

El niño“Kevin”simplemente no puede ponerse en la piel del otro. Como decíamos al principio, ve un accidente, o algo horrible que ha sucedido, y simplemente no “entiende” cómo la otra persona se está sintiendo. Son incapaces de entender por qué la gente se emociona. Frecuentemente espían al resto fascinados, porque las emociones son algo alien para ellos. Lo peor es que, aunque no puedan sentir, pueden ver que tú estás afectado, y usarlo para sus fines.

  1. No poner esfuerzo

El niño con Limitadas Emociones Prosociales suele no poner el esfuerzo necesario en el colegio. No le importa tener buenos resultados, no se enorgullece por su trabajo bien hecho. Igual les da llegar tarde, entregar un buen proyecto:no va con ellos. Cuando fallan, a menudo culpan a otros (profesores, compañeros) de su fracaso.

  1. Emociones superficiales

No suelen mostrar sus emociones, son fríos, y como mucho lo harán para obtener algo. El afecto es superficial, son una gente a la que no puedes terminan de entender, ni conectar con ellos. De mayores podrán ser superficialmente encantadores, pero cuando empiezas a profundizar se ve que es todo una máscara.

La pregunta del millón: ¿entonces los niños con limitadas emociones prosociales NACEN así? Lo terrorífico es que sí, y que nada menos que el 1% de la población nace así. Se sabe que es algo que se transmite genéticamente y que es mucho más parecido a un desorden del neurodesarrollo (como el autismo o el TDHA), en el sentido de que algo en el cerebro funciona diferente (¿qué sabemos de sus cerebros?) Y que, evidentemente, no van a responder a técnicas estándares de Parenting como hacer poner al niño en la piel de otro “pegaste a tu hermanito, ¿cómo crees que se sintió?”, o “no has trabajado nada y tienes pésimas notas”. Todo esto les da igual (¿hay entonces tratamiento para ellos?)

Por supuesto, no todos los niños con Limitadas Emociones Prosociales crecen y se convierten en Patrick Bateman, el espantoso protagonista de “American Psycho de Bret Easton Ellis, asesino en serie. Son demasiados: el 1% de nosotros, insisto. Entonces, ¿qué hace esta gente luego? ¿En qué trabajan? ¿Qué tipo de relaciones tienen? ¿A qué dedican el tiempo libre?

Todo esto y mucho más… en el siguiente Utepils.

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Di Vagando

24 comments

  1. Inma 27 Marzo, 2017 at 11:10 Responder

    Buenoo Di. Menudo artículo!!! yo no conocía el libro, pero por casualidad vi la película hará dos o tres años y me dejó vuelta al aire como pocas pelis lo han hecho. Todavía hoy cuando sé de comportamientos extraños me acuerdo de ella y ahora sabiendo que el 1% nace así no me extrañan nada las “cosas” que pasan y que nos dejan K.O. Creo que algo de esto hay en mi entorno. Lo tendré que investigar.
    Como los comentarios van a ser abundantes te dejo esperando la segunda parte.

    Abrazo

  2. Iñaki 27 Marzo, 2017 at 12:29 Responder

    A mí me ha pasado algo parecido. Veo en mi alrededor (trabajó en un colegio y trato con muuuucha gente al cabo del día) personas que reúnen varios de esos 4 puntos que estableces en el artículo. Me pregunto (y a ti también, Di) si hay grados, si se puede ser “un poco psicópata”, si hay alguno de esos 4 puntos que sea más importante que otro y que pueda tener más peso a la hora de diagnosticar una psicopatía. De nuevo, vuelvo a un tema que salió en el artículo del TDH, el diagnóstico depende de la apreciación de un médico especialista, no?

  3. C.S. 27 Marzo, 2017 at 13:32 Responder

    ¡He tenido niños fáciles! ¡Esa era la razón y no que yo sea una madre buenísima!… Pues vaya…aunque, por otro lado, no podré volver a quejarme de que nunca me toca nada en las rifas…

  4. Aritz 27 Marzo, 2017 at 15:36 Responder

    Articulazo , Di! Poco puedo aportar en este campo, pero como trabajador en docencia me da mucho que pensar!
    Expectante por leer la segunda parte…

  5. Inma 27 Marzo, 2017 at 16:46 Responder

    Cada vez que lo pienso se me eriza más la piel. Tú sabes la cantidad de gente que es un 1%????. Y muchos de esos andan por ahí como ovejas sin pastor y pasándoles por la cabeza cosas muuuy raras?? Pensáis en serio que no tenemos “ángel de la guarda”‘? Muchos de ellos creo que están en puestos de responsabilidad a lo largo y ancho del mundo. Así nos va.

  6. Luxindex 27 Marzo, 2017 at 17:04 Responder

    Hum, Di, según mis cabales cuentas también el 1% de la población mundial se dedica a la política remunerada… ¿Coincidencia?
    En serio, ¡¿en qué trabajaran esas inquietantes criaturas?!

    Yo también aguardo con impaciencia la segunda parte; enhorabuena por la primera, tan amena e interesante: profunda en datos, elevada de estilo.

  7. di 27 Marzo, 2017 at 22:16 Responder

    Hola a tod@s!

    Mil gracias por los comentario, sois muy majos y de verdad q ayudan mucho, porque a veces estás a mitad y te planteas: “que rollo, esto interesa a alguien ahí fuera?” y otras “esto es demasiado básico, lo sabrá hoy en día todo el mundo con tanta info en internet?”. Así q un lío…:) Ahora, por partes:

    INMA, creo q has puesto el dedo en la llaga con lo de “ahora entiendo muchas cosas q pasan a nuestro alrededor si estos son el 1%”. Porque claro, como decimos, afortunadamente no todos matan, pero sí q hacen la vida dificil a los demás. Y lo q dices en tu segundo comentario de “puestos de responsabilidad”.. por ahi van los tiros…

    INAKI, otra buensíma pregunta! Claro que sí… hay grados. En psiquaiatría al diagnosticar usamos dimensiones más q categorías… o sea, no hablamos de un interruptor q está encendido o apagado… De hecho hay un libro muy inetresante “Cero grados de empatía”, de Simon Baron-Cohen, q habla precisamente de esto…. y q seguro citaré en próximas entregas. Si no podéis esperar hice una recensión aquí…

    http://divagandodivagando.blogspot.co.uk/2015/11/zero-degress-of-empathy-cero-grados-de.html

    CESI! Sí, has tenido suerte.. pero incluso los padres de ninios “dificiles” (q no tienen tanta suerte por las noches, especialmente) no se deberíana alarmar… la mayoría serán ninios empáticos y adultos buena gente… yo creo q fui dificil, siempre dicen q nací azul…:) Evidencia de lo majetes q podemos ser!!!

    ARITZ… el Pedalista me dice: “joer, antes había cabrones y punto, y ahora son todos q si Limitadas Emociones, q si Asperger!” 🙂

    LUX, vale, os doy un adelanto: en la profesión q más se encontraron es en CEOs (CHief Executive Officers)-Consejeros Delegados de grandes empresas.. a alguien le extrania?

    DAVID, mil gracias! 🙂 me pongo las pilas…

    muxus a tod@s!

    di

  8. Driver 28 Marzo, 2017 at 05:45 Responder

    De acuerdo, lo confieso.
    Mi nombre es Driver y soy un psicópata conduciendo.
    No, no es que piense en atropellar a ancianitas indefensas, ni arremeter contra una entrada de colegio.
    Es mucho peor.
    Son las normas establecidas por una sociedad que te extirpa el bolsillo.
    Contra ellas me la pego.
    Cámaras de vigilancia semi ocultas, radares inalámbricos, horarios de acceso a zonas públicas imposibles de conocer.
    Me pone mucho, sí, me pone mucho saltármelo todo.
    Tendré cura ?
    Soy un objetor de normativas ?
    El placer obtenido es razonable o enfermizo ?
    Di, son todo preguntas.
    Me da hora, doctora ?

  9. Inma 28 Marzo, 2017 at 13:55 Responder

    Di, acabo de entrar en el enlace que has puesto arriba y lo he leído. Muy interesante y sobre todo clarificador para profanas. Estoy muy,pero que muy enganchada con este tema. Me parece apasionante y es que, además, conozco a una criatura que encaja tanto en los perfiles que me preocupa. Como le dices a Iñaki que hay grados quiero pensar, que por su bien y el de sus padres, su grado no sea el más alto, yo creo que no. Ahora mismo están todos en terapia.
    Me gustaría que una compañera mía psicóloga conectara con utepils y no quiero pensar hasta dónde se pueden extender los debates.
    Un abrazo

  10. di 28 Marzo, 2017 at 22:08 Responder

    Hola DRIVER, saltarse las normas podría ser un rasgo común en los sicópatas, y sacudirse la responsabilidad, también… pero no solo es eso. Hay gente q por personalidad son más contestatarios y otros q son más complacientes con las normas, pero no por eso sicópatas.. Tendrás q hacer más mértio para ser sicopata!!! 🙂 Ah. mire usted el Myrer-Briggs… 🙂

    INMA, me has alegrado el día: a qué más podemos aspirar los q escribimos estas cosillas q a enganchar con el tema a los lectores? Siento lo del ninio q conoces, y espero q no sea al final algo como lo q hablo. El otro día Iñaki preguntaba cómo se evalúa, y es muy complicado: en los adultos pq algunos pueden mentir y pretender q les importa, q tienen remordimiento (para tener menores condenas).. claro q con su arrogancia, hay muchos q cuentan cómo son de verdad. En ninios es aún mas complejo…. has de usar situaciones, viñetas, y sobre todo, historia colateral: padres, profes…

    Hay una serie buenísima titulada “The jinx” q recomeindo si os interesa este tema… la vida de un multimillonario americano con ese desorden.. se ve TAN claro en el docu, y además es obvio cómo tiene otros problemas del neurodesarrollo aparentes (tics, por ej).

    http://www.hbo.com/the-jinx-the-life-and-deaths-of-robert-durst

    También os recomiendo este docu de la BBC:

    https://www.youtube.com/watch?v=PVRg4Xgo7Pc

    No lo he encontrado subtitulado.. lo siento…

    Ah, y Inma, creo q debes leer el libro de Kevin… tiene muchas capas más q la peli, claro, y la escritora es muy lista… de verdad q es una lectura apasionante.

    Abrazos!

    di

  11. Luxindex 29 Marzo, 2017 at 00:30 Responder

    Di, leo sobre el tal Robert Durst y me sorprende que en 2003 fuese «declarado inocente [aunque Wikipedia dice que por esos cargos quedó en libertad provisional] del homicidio de un vecino, al considerar el jurado que actuó en defensa propia, a pesar de que después descuartizó el cadáver». Caramba, qué defensa propia más concienzuda, ¿no? Defensa propia total, podría llamarse.

    A propósito, Robert por aquel entonces se hacía pasar por mujer muda… Lo normal. Uf.

  12. Luxindex 29 Marzo, 2017 at 20:59 Responder

    Di, acabo de terminar The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst, y como dijiste, es una serie buenísima, interesantísima (y no sólo por el personaje principal sino por el modo de razonar y actuar de todos los implicados).

    No obstante, me llama la atención que en varios momentos del documental ponen a Robert Durst de inteligente cuando, en realidad, no pasa de tonto escueto (y rico). En realidad, su elemental estrategia consistía en admitir con pocas palabras, e incluso subrayar, las evidencias pero, eso sí, sin admitir las conclusiones que a todas luces (salvo las escasas luces de algunos jurados y policías tan bobos como él) se derivaban de ellas, de esas evidencias. Y siempre, siempre, con cara de póquer. Esto último debía resultarle fácil, al fin y al cabo él elegía cuándo fingir sentir algo que no fuese, claro, ese ligero fastidio o aburrida impaciencia que siempre acompaña a todos los seres que se tienen por superiores pero incomprendidos.

    Sin duda, ante un jurado, ser psicópata juega a favor del psicópata: «Yes, sir», «No, sir», ni un aspaviento, todo compostura…

    Pero más a favor juega ser rico. Él siempre ha podido, y puede, contratar a abogados tan ricos (o a eso aspiran) y psicópatas como él. Al respecto, es repugnante que esos sedicentes abogados entiendan el derecho a un juicio justo con negar los hechos.

    ¿Atenuantes? Aparte de eventuales consideraciones endógenas que ignoro (¡¿Hay algún psiquiatra en la sala?!), sin duda el trágico final de su madre siendo él un niño.

    ¿Conclusión? Un pobre niño digno de toda compasión, un frío adulto asesino.

  13. di 29 Marzo, 2017 at 22:54 Responder

    Querido LUX.. ero te los has visto todos!!! Tu te has enganchado!!! Comparto tu teoría de los abogados q se podia pagar, igualmente sicopáticos… pero ademas tengo mi propia teoría de q para ser tan rico, rico sin conocimiento, has tenido q pisar a muchos-esto es mi prejuicio. Luego su padre o antepasados q hicieorn la pasta, monjas ursulinas no debían ser… esto apoyaría q la carga genética va en la familia.

    INMA… muy bien!!! para el siguiente Utepils mío ya te lo habrás leído! coemntamos!
    muxus

    di

  14. Javier 29 Marzo, 2017 at 23:18 Responder

    Muy buenas,
    Respecto a donde trabaja esa inmensidad de psicopatas(1% es una barbaridad) pues habrá de todo.Si que hay estudios que están sobre representados en puestos de CEO,abogados,dirigentes varios,etc…profesiones de “malos” vamos. Nos gusta despreciarlos y de paso aplicamos de manera falaz la lógica de que ser pobres nos convierte en buenos.Dos pájaros de un tiro. Pero,quién ha puesto a toda esa panda de cabrones a dirigir nuestras vidas?Un ejemplo.Tenemos 10000€ disponibles para inferir y dos posibles agentes de bolsa(profesión maligna a todas luces) para gestionarlos. El primero nos garantiza 10350€ a final de año.Una bellísima persona,voluntario con gente sin techo,amigo leal y ciudadano ejemplar. El segundo nos garantiza 10500€,pero(siempre hay un pero)es un psicópata.No de los que te mata y te roba la pasta,sino de los que no ha llorado con una película jamás,no visita a su anciana madre y no recicla(sin remordimientos).¿qué hacéis?

  15. Luxindex 30 Marzo, 2017 at 00:12 Responder

    Di, los seis capítulos se toman sólo cuatro horas y media. Pero, además, como son buenos se pasan en un pispás. Si ahora algo tengo es tiempo, aunque creo que se me va a acabar ese chollo de aquí a nada.

    Por otra parte, sé que lo dices para provocar, o metafóricamente, o líricamente, pero que los ricos, además de la fortuna, hereden de sus antepasados lo que a estos les llevó a amasar dicha fortuna (es decir, la falta de escrúpulos morales) es, cuanto menos, inquietante. ¿Dónde quedó que uno es hijo de sus obras?

    Javier, yo lo tengo clarísimo: le confiaría mis ahorros al de los 10 350 €. Tal cual te lo digo. Pero, si me apuras, si te soy sincero, quizá no por principios sino porque ¡¡yo no me vendo por 150 € (10 500 – 10 350), que uno, si no principios, tiene su orgullo!!

    Pero, y ahora en serio, si la diferencia fuese, en lugar de 150 €, 1 500 000 € creo que tiene que ser un colosal y raro gustazo, un placer impagable, decir también que NO; así, con la boca llena. Bueno, impagable no, costaría en concreto 1 489 650 € (1 500 000 – 10 350). Pero, en fin, ya lo dijo el poeta: «Lo que da valor a un placer es usarlo raramente».

  16. di 31 Marzo, 2017 at 23:31 Responder

    Hola tras La Semana Del Horror, por fin puedo contestaros.

    JAVIER! Por dónde empiezo? En primer lugar, decir q en mi opinión, ricos de solemnidad no han hecho su dinero de forma limpia no es lo mismo q decir “q todos los pobres son buenos”, o q ser pobre te haga bueno. Hemos hablado del 1%, q en distintos grados, estarán dispersos por todo el espectro. Lo de los ricos lo expandiré luego con LUX, q cree q no lo pienso y andaba yo solo provocando.

    No entiendo bien tu planteamiento de dónde invertiríamos el dinero. El dilema que planteas suele ser en estas líneas: invertirías en un proyecto solidario q te dé menos o en uno q está enriqueciendo a gente malvada (armas) / privilegiada (lo q sea) q te dé más. MIra, yo lo tengo clarísimo, y me imagino q la mayoría de la gente lo tendrá también. Yo pienso q tenemos un poder enorme ya no como inversores, sino como consumidores, y yo soy la primera q no entro si puedo evitarlo a un Starbucks pq no pagan impuestos en este país. Así q ante tu duda, yo te digo lo mismo q LUX: en mi siutación (no entremos en situaciones tipo “The Road” cuando el mundo se acaba) apoyaría a la gente buena, con proyectos q ilusionen, y me da igual por cuánto… Pero me quedo con la duda de qué tecla quieres tocar, cual es el titular q nos querías lanzar… me quedo inquieta porque no sé si te he entendido…

    LUXI! Lo q me pasa es q tengo envidia q los lograras ver de un tirón… me alegro q te gustaran… Sobre mi “boutade lírica” (me ha gustado), abres una caja de Pandora… “hasta cuando es uno hijo de sus actos”!!! A ver, que parece estás en primero de “lodedi” (no te acuerdas de divagues en los q hemos hablado de gente q cambia su comportamiento por un tema orgánico, por ej le sale un tumor cerebral y cambia su perosnalidad, volviendose desinhibidos, y haciendo cosas q no harían sin el tumor? http://divagandodivagando.blogspot.co.uk/2012/02/la-neurociencia-transformara-la-ley.html), o incluso más reciente del artículo de la utepilsante María Garau “Danio cerebral: mi marido ya no es mi marido” http://utepils-mag.com/2017/02/01/dano-cerebral-por-que-mi-marido-ya-no-es-mi-marido/)… esta gente es “responsable de sus actos”? pregunto.

    Yo lo q trataba de decir es q si tienes genes (esto lo veremos otro día) de “Limitades Emociones Prosociales” los transmites a tu prole… así q no es de extraniar q gente q sin escrúpulos q ha explotado a otros hasta enriquecerse durante generaciones sigan dando a la humanidad pequenios tiranos… Todos ellos serán “evaluados” uno a uno según sus actos… 🙂

    Muxus

    di

  17. NaN 6 Abril, 2017 at 09:59 Responder

    Sobre la eugenesia, hoy hay una impactante noticia en El País:

    Uso público de la eugenesia

    Familiar de un joven que murió de ELA, le doy todo mi apoyo a ese hombre.

    En cuanto al “cuentito moral” de Javier, me parece un poco tramposo. Primero, porque la gente normalmente no toma decisiones sobre cómo invierte sus ahorros. En mi caso, los pocos que tenía los metí en Planeas de Pensiones y Jubilación. No tengo ni idea de en qué invierten: lo único que sé es que, si producen algo, la mayor parte va a parar a las comisiones de los gestores.

    Ciero que hay gente “normal” que “juega en bolsa”, que se leen las páginas salmón de los periódicos y saben, más o menos, de qué va la cosa. Por el tiempo que tienen que dedicar a informarse, ya se sabe que su “prioridad” es la obtención de benficios en ese “juego”: no me cabe la menor duda de que si una fábrica de armas y una compañía minera en estados africanos envueltos en guerras crules les ofrecen más beneficios, la mayoría de ellos no dudará en meter sus ahorros en esas empresas. ¿Gente normal? ¿Maximizar los beneficios invirtiendo en compañías que extienden el horror? Repito, de verdad: ¿gente normal? ¿A qué juegas, Javier, con ese dilema normal.

    Yo, como dije, ahorré en planes de pensiones que me permitieran “mejorar” mi pensión (que ya estoy cobrando y que, realmente, “conviene que sea mejorada”. Aunque, insisto, no tengo ni idea de lo que han hecho con mi dinero ahorrado.

    Pero conozco a bastantes jóvenes (llamo jóvenes a los de treinta, cuarenta y cincuenta años) que se han encontrado un panorama más claro abierto que el que yo tuve: han encontrado un instrumento, la Banca Justa, que les permite elegir exactamente en qué los gestores van a invertir sus ahorros. Han preferido recibir menos a cambio de la tranquilidad moral de que ese dinero va a dotar de fondos a empresas que les van a dar beneficios modestos, pero se dedican a fines buenos o neutros.

  18. Luxindex 6 Abril, 2017 at 19:08 Responder

    NáN, pero yo me refiero a la eugenesia, no a la eutanasia.

    Respecto a la eutanasia soy de tu misma opinión. Y sí, el otro día leí con mucha atención el artículo pero, lo admito, fui incapaz de darle al play del vídeo. Y aunque ignoro el contenido, lo que allí esté grabado (sea lo que sea) creo que sólo debe verlo un juez. Un juez y los familiares de José Antonio cuando recuperen las fuerzas para hacerlo. Es tristísimo, y una vergüenza, que se haya visto obligado a morir en soledad.

  19. Javier 6 Abril, 2017 at 20:01 Responder

    Buenas,

    La verdad es que en el ejemplo que puse elegí la profesión de inversor con cierta malicia. En ningún momento dije que el psicópata sacaba más rendimiento a base de inversiones poco éticas. Eso lo hemos imaginado con nuestros propios prejuicios. Para evitar eso podemos repetir el ejemplo con otras profesiones. Quedaría así:
    Se nos estropea el coche y tenemos dos talleres mecánicos a nuestra disposición. En cada taller solo trabaja el dueño(sacamos el factor explotación laboral de la ecuación). Son las mismas personas que en el ejemplo anterior.Los dos nos dan el mismo presupuesto pero el plazo en el taller con dueño psicópata es una semana en vez de dos que en el taller del dueño “normal”. El psicópata consigue mejor plazo a base de echar mas horas(no tiene vida personal) y paga portes urgentes de los recambios,cosa que disminuye su beneficio por reparación a cambio de poder arreglar mas coches en el mismo tiempo. De nuevo la pregunta es,¿a que taller llevamos el coche?
    Adonde quiero llegar con este cuento moral es que hacer en la practica con los psicópatas integrados e inofensivos. No contratamos sus servicios en base a una tara genética?los deportamos?encerrarlos tal vez? Si se pudieran identificar inequívocamente a simple vista como identificamos a un cojo,que haríamos con ellos?¿O que debemos hacer?

    Buenas NaN,sin animo de debatir sobre el coltan ilegal e inmoral,esos inversores(psicópatas o no) invierten en empresas que obtienen beneficios,en parte,gracias a que los consumidores(en principio 99% no psicópatas) sobre consumen aparatos electrónicos sin que les importe el origen del coltan.

    Saludos

  20. Inma 17 Abril, 2017 at 22:18 Responder

    Buenas, Di. estoy con Tenemos que hablar de Kevin y me tiene atrapadísima. Uffff
    Es muy muy bueno. No pude esperar al día del libro y más vale porque no lo encontraba y lo tuve que encargar. Esto es Iruña. Gracias por la recomendación.
    A ver cuando podemos seguir leyéndote. Seguro que tienes mucho trabajo, tampoco quiero agobiar.
    Musus

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