Miscelánea

EL DÍA DE LA COBRA

Intro: Subterranean Homesick Blues (Bob Dylan, 1965)

El terrorismo estuvo de moda. Sé que parece una afirmación frívola y brutal en momentos en que vuelve a salpicar el mundo de sangre, pero es la pura verdad. Fue en los años 60 y 70, al mismo tiempo que el amor libre y las flores, buena contradicción. Debajo de los adoquines estaba la playa, pero los adoquines no iban a levantarse solos y alguien tenía que empezar la demolición. También estaba Mao; China tenía una revolución recién estrenada que hacía que la URSS pareciera una vieja artrítica sin posibilidades emancipadoras, la juventud revolucionaria occidental se emocionaba con el maoísmo y ensayaba revueltas en los bulevares de París. Un poco más al este, Ho-Chi-Minh le estaba ganando la partida al imperialismo agazapado en su arrozal. El proletariado se adelantaba en el marcador bajo la consigna del Che Guevara: “crear, dos, tres… muchos Vietnam”.

En todas partes aparecieron decenas de grupos armados revolucionarios. La Fracción del Ejército Rojo en Alemania, las Brigadas Rojas en Italia, ETA, GRAPO o FRAP en España, Action Directe en Francia, la Organización Revolucionaria 17 de Noviembre en Grecia… Añadid el Ejército Rojo Japonés, el Nuevo Ejército del Pueblo en Filipinas. Añadid cientos de guerrillas en Latinoamérica. Añadid a Carlos el chacal, a Septiembre Negro en las olimpiadas de Múnich. Las cosas estaban complicadas.

Ni siquiera Norteamérica dormía tranquila. En el mismo corazón de la bestia capitalista la revolución también se agitaba, los Panteras Negras llevaban un paso más allá el eterno conflicto racial y, junto a ellos, The Weather Underground lanzaban sus primeras acciones de sabotaje tomando su nombre de un verso de la canción Subterranean Homesick Bluesde Bob Dylan (“you don’t need a weather man to know which way the wind blows” / “no necesitas al hombre del tiempo para saber por dónde sopla el viento”). Charlie Manson planeaba un apocalipsis místico inspirado en los Beatles, el reverendo Jim Jones comenzaba a dar forma a su propia revolución suicida fundando el Templo del Pueblo, todo el mundo parecía estarse volviendo loco.

Mientras tanto, en una celda de la prisión estatal de Soledad, Donald DeFreeze ideaba el Ejército Simbiótico de Liberación.

I.- Say it loud: I’m black and I’m proud (James Brown, 1968)

Empezad por el nombre: Ejército Simbiótico. Vaya locura. Revolución simbiótica, cómo se come eso. Donald DeFreeze lo concebía como un movimiento liberador que conduciría a los oprimidos a la conquista de la simbiosis social, el estado de felicidad definitivo. No pidáis muchas explicaciones más, DeFreeze no se ocupó de darlas. Imaginad a Marx muy fumado, desnudo en un campo de amapolas. Eso puede servir.

DeFreeze adoptó el nombre de guerra de Cinque Mtume. Cinque fue un esclavo africano que se rebeló y dirigió un motín en el barco negrero que lo transportaba a América en 1839. Spielberg hizo una película sobre ese hecho que se llamaba Amistad y que era una verdadera porquería. Pero no nos distraigamos, volvamos a Donald DeFreeze. DeFreeze se consideraba un líder de la revolución negra, aunque su Ejército estaba casi exclusivamente compuesto por blancos. De Freeze no tendría unas ideas revolucionarias muy coherentes, pero al menos tenía talento para el marketing: creó el logo más impactante de la historia del terrorismo revolucionario usando una cobra de siete cabezas inspirada a partes iguales en el folklore afroamericano y un antiguo culto hindú. Y consiguió que un grupúsculo mal armado de apenas doce miembros fuera, durante unos meses, la banda armada más conocida del planeta.

En 1973, DeFreeze solo era un macarra suburbano cumpliendo condenaen Soledad por robar a una prostituta. Hasta que se fugó. No tuvo que cavar un túnel ni saltar una alambrada, simplemente se encontró abierta la puerta de la sala de calderas en que trabajaba y decidió cruzarla. Huyó a San Francisco y se escondió en una comuna maoísta llamada Peking House. En la comuna estaba asentado un grupo radical denominado Venceremos, compuesto por hippies y universitarios admiradores de los Tupamaros uruguayos. Venceremos visitaba habitualmente Soledad parallevar ropa a los reclusos y DeFreeze sabía cómo encontrarlos. Entre ellos comenzó a reclutar adeptos y formó el primer embrión de su Ejército.

II.- Street fighting Man (The Rolling Stones, 1968)

Logo ESL

La simbiosis se estaba cocinando, hacía falta entrar en acción. Todas las comunas se proclamaban células revolucionarias, pero DeFreeze necesitaba mostrar que la suya iba realmente en serio. Volarle la cabeza al superintendente escolar Marcus Foster en un aparcamiento de Oakland fue la primera acción armada del ESL. Foster fue ejecutado por apoyar la asignación de tarjetas de identidad para los alumnos de las escuelas públicas, una medida que DeFreeze condenó como fascista en un comunicado. El comando simbiótico que lo abatió fue inmediatamente detenido y sus dos únicos miembros encarcelados. No fue un comienzo brillante ni una acción muy inteligente para la revolución simbiótica; Foster era afroamericano y una figura muy apreciada en la comunidad. Incluso los Panteras Negras condenaron severamente la acción y DeFreeze tuvo que esconderse durante una temporada, temiendo que los radicales negros entre los que quería destacar pidieran su cabeza.

DeFreeze la había cagado y el ESL nacía tocado. Necesitaban un golpe de efecto con el que reponer su dañada reputación, y DeFreeze había decidido cuál iba a ser. El 4 de diciembre de 1974, otro comando simbiótico irrumpió en una residencia próxima a la Universidad de Berkeley. Su objetivo era secuestrar a la estudiante Patricia Campbell Hearst. Hearst era hija del director del periódico San Francisco Examiner Randolph Hearst, y nieta de William Randolph Hearst, el Ciudadano Kane de Orson Welles, el instigador de la guerra de Cuba, el magnate de la comunicación cuyo imperio multimillonario se extendía por todo Estados Unidos y más allá. La familia Hearst recibió un ultimátum inmediato: o los detenidos por el asesinato de Foster eran liberados o Patricia sería ejecutada. Sin embargo, DeFreeze cambió repentinamente de petición exigiendo en su lugar cuatro millones de dólares, que deberían ser empleados en repartir comida en los barrios negros. La familia accedió parcialmente y promovió un primer reparto de alimentos que desembocó en disturbios; la organización fue un desastre y la entrega de comida terminó en cargas policialescon numerosos heridos.

Pero lo mejor estaba por llegar. El 15 de abril de 1974, el Ejército irrumpió en las oficinas del Hibernia Bank de San Francisco llevándose 10.000 dólares e hiriendo a dos civiles. La grabación de la cámara de seguridad se difundió entre las televisiones de todo el país y dejó helada a Norteamérica: Patricia Hearst era una de las asaltantes y gritaba instrucciones a los rehenes empuñando un fusil a cara descubierta. A partir de ahí, el ESL hizo llegar varias grabaciones de la voz de Hearst a los medios. En ellas, la heredera se declaraba simbiótica convencida, condenaba el capitalismo, a su familia y a los Estados Unidos, anunciaba que su nuevo nombre era Tania y que sería guerrillera hasta la muerte.

Atraco a Hibernia Bank

Convertido en una maligna celebridad mediática y en la nueva preocupación nacional para la policía, el Ejército encadenó acciones de sabotaje y atracos por todo el área de San Francisco. Sin embargo, el ESL seguía siendo un grupúsculo escasamente organizado y, cuando el FBI comenzó a estrechar el cerco a través de su legión de infiltrados en el underground revolucionario, DeFreeze decidió trasladar sus tropas a Los Angeles. Una mala idea; en Los Angeles el ESL carecía por completo de infraestructura o apoyos y sus miembros tampoco conocían la ciudad.

III.- Fire (Arthur Brown, 1968)

Una vez instalados allá, el 16 de mayo de 1974, un comando simbiótico formado por Hearst, William y Emily Harris recibió la complicadísima orden de ir a un almacén a comprar víveres en una furgoneta. Solo había que llenar el carro, pasar por caja y marcharse. Los Harris dentro, Hearst vigilando en la furgoneta. Cuesta creer que algo tan sencillo fuera, en realidad, el principio del fin.

Y así sucedió en unas pocas horas. En el interior del almacén, William Harris tomó la primera decisión brillante del día: robar unos calcetines. Unos ridículos calcetines. El vigilante de seguridad lo advirtió y fue a detenerlo, momento en el que Harris sacó su pistola. El vigilante logró arrebatársela y Emily Harris decidió salir huyendo, seguida de William y el propio vigilante. En ese momento, a Patricia Hearst se le ocurrió la segunda idea inteligente: sacar su ametralladora por la ventanilla de la furgoneta y abrir fuego contra el establecimiento. Los Harris montaron en el vehículo y se dieron a la fuga tras haber convertido una simple compra de incógnito en la batalla de Guadalcanal. Horas más tarde, la policía encontraba la furgoneta abandonada y, en su interior, el resultado de la tercera genialidad de los simbióticos: no limpiarla de posibles pruebas y olvidarse en la guantera un ticket de aparcamiento que revelaba la situación de su piso franco. Horas más tarde, FBI, SWAT y el Departamento de Policía de Los Angeles enviaban un contingente de 400 hombres a por ellos.

El 17 de mayo amanece con el 1466 de East 54th Street sitiado por cientos de policías armados. Los simbióticos abren la persiana y encuentran el despliegue de fuerzas ante su puerta. El resto de la gente que habita la casa (otra comuna hippie radical con la que habían ido a mezclarse) descubre de golpe que tiene al ESL en la cocina y a toda la policía de California en el jardín. Hearst había abandonado la casa por la noche, pero DeFreeze está dentro. Un megáfono les conmina a abandonar el edificio con las manos en alto. Silencio. Hacen salir a uno de los ocupantes de la casa con su hijo pequeño para intentar convencer a los policías de que en el interior no hay gente armada. El niño se salta el guión y les dice a los policías que la casa, en realidad, sí que está algo llena de gente armada. Bendita inocencia. Fin de las negociaciones, gas lacrimógeno a discreción. Algunas personas logran escapar y son detenidas, aunque ninguno es miembro del ESL. De pronto, disparos. DeFreeze vacía cargadores desde la ventana y la policía responde con toda su artillería. La casa comienza a arder. Y tras horas de tiroteo, todos los ocupantes están muertos, acribillados o carbonizados.

Juicio a Patty Hearst

El ESL salió en desbandada después de la matanza de Los Angeles. Hearst y otros fugitivos regresaron a San Francisco, atracaron un banco, intentaron esconderse en comunas y casas ocupadas sin éxito. Planearon un par de atentados que fracasaron, nadie les prestó apoyo. Hearst fue finalmente detenida por el FBI el 18 de septiembre de 1975. Acusada de pertenencia a una organización terrorista y atraco, fue juzgada y condenada a 7 años de prisión por su participación en el asalto al banco Hibernia. Aunque la defensa alegó que sus actos estaban condicionados por las drogas que el ESL le suministraba y el llamado síndrome de Estocolmo, fue declarada culpable. Sin embargo, la poderosa familia Hearst movió sus hilos y el presidente Carter conmutó su pena. Solo cumplió 21 meses de cárcel. Quedó en libertad vigilada hasta que, 25 años más tarde, Bill Clinton la indultó definitivamente.

IV.-Ashes, the Rain and I (James Gang, 1970)

El resto de miembros del ESL corrió destinos de lo más extraño: unos fueron encarcelados, otros simplemente desaparecieron. Algunos lograron permanecer escondidos durante décadas, otros fueron localizados en países remotos como Sudáfrica, incluso los hubo que fallecieron de muerte natural muchos años más tarde, bajo identidades falsas que les acompañaron hasta la tumba.

La leyenda del Ejército se disipó rápidamente. Solo la imagen de su activista más famosa, convertida en un icono, se mantuvo en el imaginario popular. El impacto ideológico de la simbiosis proclamada por DeFreeze fue casi nulo, ningún revolucionario serio consideró nunca al ESL más que como una banda de freaks. Se les reivindicó como mártires de la brutalidad policial durante el tiempo reglamentario y después cayeron en el olvido, enterrados bajo la ceniza de su último escondite. Incluso comenzaron a agitarse teorías según las que DeFreeze era en realidad un agente de la CIA y el ESL en su conjunto una mascarada gubernamental para desacreditar cualquier movimiento radical proyectando una imagen de violencia absurda, un plan en el que el desdichado Marcus Foster jugó el papel de víctima propiciatoria… No deja de ser chocante que un movimiento revolucionario de liberación racial solo escogiera un objetivo mortal, y que ese objetivo fuera, precisamente, un hombre negro.

Patricia Hearst escribió sus memorias. Vendió miles de ejemplares.

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4 comments

  1. Iñaki 7 abril, 2017 at 20:17 Responder

    Deberían habilitar una sección que fuese sobre atracos para ti, JM. Y otra cosa, qué te ha llevado a elegir esa sound track?

  2. Luxindex 8 abril, 2017 at 17:39 Responder

    ¡Qué cosas, Lenoir, estas coincidencias tienen que significar algo!

    (George) Bernard Shaw, el Nobel y oscarizado, como guardián de la fonética creó su obra de teatro Pygmalion (1917) y su guión cinematográfico My Fair Lady (1938). La historia la conocemos todos: educar a una asilvestrada y casarse (me refiero ahora a la versión hollywoodiense) con ella. Lo que no sabíamos es que la ficción se encarnaría en 1979.

    En 1979, otro Bernard (L.) Shaw, como exguardián del orden (había sido policía) y guardaespaldas* de Patty Hearts, la domesticó y se casó con ella.

    Sí, vale, vale, que una era la florista Eliza (Liza) Doolitle y la otra la revolucionaria-lisérgica-simbiótica Patricia (Patty) Hearst, pero ¡coño, nadie puede negar que la historia es calcá!

    (*) Por lo visto, la familia de la niñata Hearst pensó en un principio ponerle un guarcabezas. Pero al comprobar que no quedaba (si es que alguna vez a hubo) cabeza que guardar se conformaron con que se le conservasen las espaldas.

  3. Inma 9 abril, 2017 at 17:58 Responder

    Cómo pasa el tiempo!!!. recuerdo aquel asunto de la Hearst, nos llamó mucho la atención. Me pregunto cómo sería la información que dieran los medios hoy, porque sí que nos enteramos, pero de aquellas maneras. También recuerdo el grupo alemán Baader Meinhof. El grupo desapareció sin dejar rastro. Estaba por Madrid el Grapo.
    A un amigo le causó una curiosa historia, pero no la puedo contar aquí.
    De cualquier manera y siendo todos ellos terroristas en el sentido real de la palabra, no tienen nada que ver con el horror de ahora. Las grandes potencias lo han hecho de p… madre para originar lo que han originado. Como se suele decir “Que Dios los confunda” a las potencias, digo.

  4. JM Lenoir 9 abril, 2017 at 19:59 Responder

    Estimados hermanos, solo Dios sabe cómo agradezco vuestros comentarios. Me dan la fuerza que necesito para seguir adelante con mi misión, que básicamente consiste en sembrar el desconcierto contracultural para aprovechar la confusión burguesa y robar vinos de la sección gourmet de El Corte Inglés. Sería fabuloso ver una historia como la de la Hearst hoy día, todos sabemos que Tele 5 haría el agosto, Patty iría a la isla de Supervivientes y nos dejaríamos los dedos en el móvil para votar por ella. Qué demonios, Bertín iría a su casa. La Baader-Meinhof es carnaza para un artículo chulo; hay mucha historia oscura detrás de ellos, y no solo de su “inexplicable” muerte… hay una línea rara pero demostrable que conecta a la Fracción del Ejército Rojo con las pelis de Fassbinder y Sigue Sigue Sputnik. Y conocer esa trama es exactamente el tipo de cosa que me hace pensar en qué clase de absurdo he invertido mi vida.

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