Miscelánea

Manual para ochenter@s nostálgic@s. 1976 (I)

Parece ser que definir una década es una cuestión matemática. Por lo que he podido entender, el fin de la primera década del nuevo milenio terminó el 31 de diciembre del año 2010 ya que nuestro calendario se inicia el año 1 d.C., y el anterior a éste fue el 1 a.C. Es decir, no existe el año 0. Por tanto, la primera década comprende los años 1 al 10 completos, la segunda los años 11 al 20, y así sucesivamente. Esto es realmente un problema porque si avanzamos unos cuantos años nos encontramos con que la década de los ochenta empezó el 1 de enero de 1981 y terminó el 31 de diciembre de 1990. Para mí, que me defino como un ochentero nostálgico, los 80s no es solamente una de las épocas más ilusionantes, emocionantes y originales que han existido nunca sino que marca la frontera entre las dos décadas más casposas que yo he conocido: los 70s y los 90s. Es por eso que en este manual me he atrevido a desafiar las reglas matemáticas y dándole un poco de perspectiva voy a considerar arbitrariamente que el inicio de los 80s empieza el año 1980. Llamadme loco. Aunque como veréis, realmente empezó mucho antes.

Para quien esté viendo el título del capítulo y se esté poniendo un poco nervios@, yo nací en 1976. Año del Dragón, ascendente fuego. El mes de noviembre para ser exacto. Astrológicamente hablando, es algo así como echarle un Mentos a la Coca-Cola y de eso dan buena fe mi mujer y mis hijas. Más allá de que sea el año de mi nacimiento nunca me ha parecido que 1976 fuera un año especial. De hecho siempre me ha parecido un año poco redondo. Lógicamente, lo recuerdo poco ya que por aquel entonces tenía suficiente con mantener mis funciones vitales en orden y en llorar como un tenor si necesitaba degustar una deconstrucción de leche o una base caramelizada de alguna papilla semielaborada. No te digo nada si era necesario que me cambiaran porque mi higiene empezaba a no ser la adecuada. Con los años, he profundizado en cosas que ocurrieron en 1976 y me he dado cuenta que fue un año más especial de lo que pensaba.

De primeras se puso a la venta el primer pañal desechable con adhesivo y (aunque a mi madre creo que le pilló tarde) ahora que estoy en plena crianza he llegado a considerarlo como uno de los grandes avances de la humanidad.

Al margen de la convención formal de cuando empezó, o no, la década de los ochenta, este manual trata de los 80s. Es decir, del movimiento cultural y social que se inició a mediados de los 70s y que se prolongó, en mi opinión, hasta 1988. Este movimiento ha marcado a varias generaciones pero sobre todo la nuestra, los GenX. La sensación colectiva de haber vivido una época única y excepcional es una de las características de los 80s y quizás solo los 60s le hagan sombra. Pero es que en los 80s crecimos y fuimos felices. En este manual, no pretendo idealizar esa época. Estoy seguro que para más de uno no fue una época buena. Pero sí que es cierto que fueron unos años especiales y creo que para España, ese país casposo del sur de Europa, los 80s fueron una revolución. Los de mi generación, crecimos ajenos a los problemas reales que tenía nuestra sociedad. Nos educaron libres y en el respeto a los demás y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que algo de eso se ha perdido. En cierta ocasión, un profesor me explicó la nostalgia como una tristeza feliz y ahora que empiezo a ser adulto, creo entender a qué se refería. Recordar los 80s me causa tristeza porque nunca volveré a ver los Goonies por primera vez pero también siento una gran alegría al recordar que viví algo único. Soy de la opinión que nunca dejamos de ser niños. La vida nos va adulterando y perdemos poco a poco la alegría y la felicidad de la niñez. Esta es la primera razón por la que decidí escribir este manual. No podemos evitar que la vida nos cambie ya que forma parte de la cosa, pero si podemos de vez en cuando parar un segundo, recordar, sonreír y seguir caminando. La segunda razón es porque desearía que mis hijas pudieran vivir algo similar o al menos que pudieran entender por qué fui feliz en esa época. Las cosas han cambiado tanto desde entonces que o ponemos un poco de orden a los recuerdos o seremos incapaces de explicarles determinadas cosas a nuestros hij@s. Espero que este Manual para Ochenter@s Nostálgic@s os ayude.

Empecemos.

En mi opinión un hecho crucial de 1976 con una gran trascendencia en los 80s, fue que el destino tuvo el capricho de unir, en el tiempo y en el espacio, tres piezas de un puzzle virtuoso. Por un lado, Steve Jobs el visionario (the fucking boss), por otro Steve Wozniak el cerebro (Woz) y finalmente Mike Markkula, el inversor. Markkula, después de ser seducido por Jobs y arrastrado a sus infiernos, desembolsó (a riesgo de convertirse en un lila) $250.000 USD para fundar Apple Computer en Cupertino (California). Esto permitió que poco después lanzaran al mercado el Apple I, considerado como uno de los primeros ordenadores personales comercializados y quedaría nacimiento al Universo Apple. Si ves alguna foto del modelo estarás de acuerdo que tenía un diseño poco agraciado (carcasa de madera y ese toque kitsch setentero) peroaun así fue el primer ordenador personal que combinó un microprocesador con una conexión para teclado y monitor. En ese momento, el mundo no sabía lo que realmente iba a ocurrir pero tanto analistas como historiadores coinciden en que el mundo actual no se podría entender sin Apple y sin the fucking boss. Lógicamente, tampoco sin Bill Gates (la criptonita de Jobs) que ya hacía un año que había fundado Microsoft. Juntos, aunque no revueltos, se convertirían en iconos de los 80s y revolucionarían para siempre la informática y la manera en que concebimos hoy el mundo.

Lo cierto es que tecnológicamente hablando, 1976 fue un año bastante movido. Además de la fundación de Apple, se presentó la tecnología Ethernet, que proporcionaba un cable coaxial que permitía transferir fácilmente datos entre ordenadores. Este cable sería un componente esencial para el desarrollo de las actualmente conocidas LANs ya que permitió un buen equilibrio entre velocidad, costo y facilidad de instalación. También en 1976, se aprobó el protocolo X-25 utilizado, sobre todo, en las redes públicas de transmisión de datos. Este protocolo funcionaba por conmutación de paquetes que, si soy capaz de explicarlo bien, significa que los bloques de datos contienen información del origen y destino de los mismos para que la red los pudiera entregar correctamente aunque cada uno circulase por caminos diferente. Es decir, alguien puso algo de orden diseñando una especie de cartero digital para la correcta transmisión de datos. Además, ese año se creó el proyecto “Atlantic Satellite Network” (SATNET para los eruditos) lo que permitió crear una red que unía los Estados Unidos con Europay, para rematar, en 1976 se creó el protocolo UUCP (Unix to Unix Copy) o lo que es lo mismo un protocolo destinado a permitir la comunicación entre dos sistemas Unix que se extendería como la pólvora al permitir el envío de correo electrónico y noticias a través de la red. El resumen del estado de la red en 1976 sería el siguiente: centros de conexión a 50 Kbps, conexiones por radio y satélite y, en total, más de 110 servidores conectados. Es decir, algo así como intentar comunicarse a escala global con Txalaparta.

También en 1976, la empresa japonesa JVC (Victor Company of Japan, por supuesto Limited) y su matriz Matsushita (Panasonic) lanzaron al mercado el VHS (Video Home System). ¿Os suena de algo? Este nuevo formato vino a competir con el único sistema doméstico del mercado, el Betamax (Sony). Años más tarde (1979), Phillips y Grundig lanzarían al mercado el Video 2000 (v2000 o VCC) para competir con VHS y Betamax empezando así lo que durante muchos años fue “la guerra de los formatos”.

Desde el punto de vista estratégico, el sistema VHS logró popularizarse y convertirse en el estándar durante más de quince años gracias a una mejor estrategia de comercialización que le permitió llegar más allá de los objetivos iniciales e incluso superar algunas expectativas.

VHS tuvo un sistema de licencias de fabricación más flexible que el sistema de Sony y supieron conocer mejor las necesidades de los usuarios, ofreciendo desde el principio un mayor tiempo de grabación (2 horas) frente a la hora escasa de los primeros aparatos beta. En mi opinión, una de las la claves del éxito comercial de VHS fue su capacidad de alcanzar alianzas con las distribuidoras cinematográficas más importantes como Paramount o Disney lo que les permitió lanzar en exclusiva y de manera casi gradual grandes títulos que ya han pasado a nuestra historia. Además de otros acuerdos que no necesariamente fueron de corte familiar como la exclusividad de las películas pornográficas (que pájaros), evidentemente los videoclubes vieron que las películas en VHS se alquilaban y se vendían más que sus análogos en beta lo cual hizo que a mediados de los 80s el formato VHS se convirtiera en el ganador. Pero en conjunto, la clave real del éxito del VHS fue que el usuario podía grabar fácilmente contenidos de la televisión o de otros videos, reproducirlos tantas veces como les diera la gana, intercambiarlos con amigos y familiares o incluso venderlos si la edición era medio decente. El formato VHS junto con el audio casete compacto daría inicio a la era de los “cassete”, los reproductores de alta fidelidad y los videos domésticos y lógicamente a la democratización de los contenidos que es lo que viene siendo la piratería.Es curioso cómo hay determinadas personas que le dan al coco en cuanto huele dinero y otras no son capaces de razonar ni aunque les hagas un esquema. Los grandes estudios Hollywoodenses se dieron cuenta muy tarde de la ventaja de lanzar sus películas en cintas VHS. Al principio lo vieron como una grave amenaza y empezaron a demandar a todo bicho viviente. Consideraban que grabar de la televisión programas y películas era ilegal y que intercambiar o comercializar sus contenidos infringía sus derechos de copyright. No seré yo quien diga que no tenían razón, pero mientras los abogados de los grandes estudios se forraban (Sony se comió varios juicios) productores despiertos y con mucha ambición pensaron que lo mejor era editar legalmente títulos de todas las pequeñas y medianas productoras dando como resultado el nacimiento de vidioeditoras como Magnetic Video Corporation (que pasaría a formar parte de la compañía 21st Century Fox en los 80s). Esto permitió que el mundo se llenara de videoclubs. Empezaban a nacer los 80s.

Pero si no os importa, sigamos un poco más en 1976.

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2 comments

  1. Carlos 4 Julio, 2017 at 17:04 Responder

    Que grande este manual!!! No sólo he aprendido cosas interesante de los años en que nací y crecí, si no que me que partido la caja un rato! Jajajaja.
    Con muchas ganas de seguir leyendo!

  2. Inma 10 Julio, 2017 at 17:49 Responder

    Bien Carlos!! Deseando seguir leyendo sobre los 80 aunque no soy hija sino madre de hijos ochenteros. Los videoclubs, las pelis…Lo peor echando la vista atrás ¡¡los pelos y la ropa!! Ya no se hace aquel cine para crios que se hizo en los 80.
    Un abrazo y sigue por favor.

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