Miscelánea

Manual para ochenter@s nostálgic@s. 1976 (II)

1976 fue un año bisiesto. Políticamente hablando el mundo vivía los últimos actos de la guerra fría pero nadie lo sabía por aquel entonces. China seguía dormida internacionalmente hablando aunque ese año se produciría un hecho singular. Muere Mao Zedong y su sucesor (Hua Guofeng) fue nombrado primer ministro chino. Al poco tiempo de su nombramiento, ordenó el arresto de la llamada banda de los cuatro: altos cargos del Gobierno Chino entre los que se encontraba la viuda de Mao. Este hecho se ha interpretado históricamente como el fin de la revolución cultural china. Casi nada. China empezaba a despertar. Probablemente, no tuviera mucho que ver pero al poco tiempo se produjo el terremoto de Tangshan que dejó 242.000 muertos (cifras oficiales, ya sabes) el segundo más mortífero de la historia.

Mientras tanto el mundo era bipolar. O eras amigo de Estados Unidos o de Rusia. Sería por hacer más amigos o porque ese año Estados Unidos celebraba el bicentenario de su independencia, el caso es que en enero de 1976 detonaron en el desierto de nevada su bomba nuclear Muenster de 800 kilotones (Little Boy tenía 16 kt). Como supongo que no les pareció suficiente en los meses posteriores detonaron 22 bombas nucleares más. Rudder, un petardillo de 89kt fue la última de ese año y la nº 883 de las 1.132 que Estados Unidos detonaría entre 1945 y 1992. Digo yo que algo tuvo que influir en el cambio climático. Bajando un poco por el continente, 1976 fue un año digamos que “regular” para ciertos países como Argentina. Un golpe de estado derrocó a Isabel Martinez de Perón e instauró un régimen militar que duraría hasta 1983, dejaría 30.000 desaparecidos y una guerra perdida con Reino Unido (Malvinas). Sin embargo, como dicen que “Dios aprieta pero no ahoga” en octubre de 1976, Diego Armando Maradona debutaría en primera división con el Argentinos Juniors. Como supongo que sabréis, El Pelusa, sería icono del fútbol mundial en los 80s y uno de los mejores jugadores de la historia. 1976 tampoco fue buen año para Sudáfrica. En Junio de ese año, aproximadamente unos 15.000 estudiantes que realizaban una marcha pacífica en Soweto fueron ametrallados por el gobierno del apartheid. Murieron 566 personas. Pensad que en el “Bloody Sunday” de Derry (tan solo cuatro años antes) murieron 14 personas y U2 les dedicó una canción. Imaginaros lo que supuso para la comunidad negra sudafricana (y norteamericana, muy al tanto de lo que allí pasaba). Empezaron a cabrearse un poco. Nelson Mandela, otro icono de los 80s llevaba ya, por aquel entonces, 14 años en la cárcel.

En 1976 se inauguró en Toronto (Canadá) la torre CN que con 533 metros fue la torre más alta del mundo hasta 2007. Líder de altura en los 80s. En febrero, la Organización Mundial del Turismo instaló su sede central en Madrid (Olé) y desde entonces no hemos parado de preparar paellas. Además, entró en vigor la actual constitución cubana (aunque meses después Fidel Castro subiría a la presidencia). Lo cierto es que ese mes de febrero fue movidito. Al margen de que alguien robara 119 cuadros de Pablo Picasso en Aviñón (Francia), tras la retirada española del Sahara Occidental el Frente Polisario declaró la independencia del territorio con el nombre de República Árabe Saharaui Democrática (RASD). En los meses siguientes importantes potencias mundiales como Madagascar, Burundi, Argelia, Mozambique, Guinea Bissau, Corea del norte, Ruanda y Togo reconocieron oficialmente a la RASD. Vietnam también lo hizo pero tiene poco mérito ya que estaban completamente eufóricos. Hacía un año que había acabado la guerra con Estados Unidos y la asamblea nacional anunció la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur, estableciendo la capital en Hanói.

Después de ganar la guerra que no ganaron, Estados Unidos pensaría que era mejor pasar página. Como ya les tocaba, convocaron elecciones y el Presidente Gerald Ford no consiguió la reelección (vete a saber porque) siendo elegido James Carter como el trigésimo noveno Presidente de Estados Unidos. Como los británicos siempre van al compás también tuvieron cambio en el ejecutivo y James Callaghan se convirtió en primer ministro británico después de que dimitiera Harold Wilson. La primera en la frente ya que con eso de que el Pisuerga pasa por Valladolid las Islas Seychelles aprovecharon para independizarse del imperio británico. Lo cierto es que Carter y Callaghan no tuvieron mucha trascendencia política y la historia les apartó educadamente para dar paso a dos pesos pesados de la política de los 80s: Ronald Reagan y Margaret Thatcher (Oh yeah, baby).

Mientras las cosas se empezaban a poner interesantes políticamente hablando, las compañías Air France y Britsh Airways inauguraron dos nuevas líneas aéreas con aviones Concorde. Realmente me encantaba aquel avión. Era un avión de verdad. Supersónico. Molón. Muy ochentero. El concorde es otro icono de los 80s y una maravilla de la ingeniería aeronáutica. Voló durante 27 años hasta el trágico accidente del 2000. Supongo que como James Dean, vivo rápido y murió joven. 1976 no sólo permitió ver volar a un avión supersónico si no que permitió ver (es un decir) como el Viking 1 aterrizara sin problemas en la superficie de Marte. Eso sí que eran palabras mayores. Lo de ir a la luna era de losers. En 1976, también por primera vez, se pudo ver cómo, el acelerador de partículas UNILAC en Darmstadt (Alemania) era capaz de acelerar un ion pesado (U-238) hasta 6,7 MeV. Aunque estudié algo de física nuclear en la carrera (true), no voy a desarrollar más este hecho porque ya me ha costado lo mío explicar lo del protocolo X-25 y esto no puedo relacionarlo ni con los midiclorianos ni con la espada láser de Yoda. Así que simplemente os pido que os imaginéis al ingeniero jefe del proyecto en la rueda de prensa diciendo algo así como: “quedaros con que estamos la ostia de contentos”.

Un año interesante, eh? Pues además de ser bisiesto, 1976 también fue año Olímpico. Tanto de invierno como de verano. Los de verano, para ser exactos fueron los Juegos de la XXI Olimpiada y se celebraron en Montreal. De ahí lo de la torre tan alta y de ahí que aprovecharan para abolir la pena de muerte (nunca es tarde). Todos los juegos olímpicos pasan a la historia por a o por b. Pero es que en estos Juegos se vieron dos cosas completamente alucinantes. La primera es que algunas delegaciones africanas solicitaron la exclusión de Nueva Zelanda porque su selección nacional de rugby había jugado contra la de Sudáfrica, país excluido del Comité Olímpico Internacional por su política apartheid. Como el COI no aceptó las presiones y rechazó la petición, 24 países africanos (que no está mal) se retiraron de las competiciones. El espíritu olímpico por los suelos. La segunda (quizás por elevar un poco ese espíritu) el hecho de que la gimnasta rumana de 14 años Nadia Comăneci fuera la primera gimnasta en la historia en conseguir una puntuación perfecta de 10,0 en barras asimétricas. De hecho, cuando terminó su rutina, el tablero reflejaba una puntuación de 1.00, lo que produjo confusión entre los espectadores que no sabían lo que estaba pasando. Durante esos minutos, los jueces dialogaron entre ellos porque era imposible poner un diez como calificación. Sencillamente porque la puntuación más alta era 9.95. ¿Si tu examen es sobre 10 como te van a poner un 11?. Pues eso. Os animo a que veáis o volváis a ver el ejercicio porque es impresionante.

Bueno, ¿y en España qué?

Pues España hacía lo que podía. Hacía pocos meses que había finalizado la dictadura y la sociedad estaba tan revuelta como preocupada. El año empezó con la retirada española del Sahara Occidental (in your face). Varios sectores estaban en huelga y se producían manifestaciones pro-amnistía. Eta y los Grapo hacían de las suyas. Las tensiones en la frontera francesa iban a más aunque ese año se anunció por primera vez que no sería preciso pasaporte para aquellos españoles que viajaran a Francia. Las salas de Cine X francesas se frotaban las manos. España firma un nuevo acuerdo de cooperación con Estados Unidos sobre las bases norteamericanas en suelo español y el Rey Juan Carlos I preside la reunión del Consejo del Reino donde afirma que “este país necesita reformas profundas”. Vaya si las necesitaba. Entra en vigor la nueva Ley de Relaciones Laborales y, de paso, consejo de guerra contra militares acusados de conspiración para la sedición. Embarranca y estalla el petrolero “Urquiola” en la Coruña (a tope de chapapote), el Madrid vuelve a ganar la Liga, manifestaciones de periodistas en Barcelona pidiendo libertad de expresión y derecho al secreto profesional y primer congreso de la UGT en España desde 1932. El Rey, en una entrevista a la revista norteamericana Newsweek publica unas declaraciones criticando la gestión del presidente del gobierno, Arias Navarro, y mostrándose favorable a la legalización del Partido Comunista. Viendo la que se le venía encima, Arias Navarro primero desmiente esas declaraciones y al poco se dirige al país, por radio y televisión para prometer elecciones a primeros de 1977. Las Cortes Españolas promulgan la Ley sobre la formación de Partidos Políticos y sobre la ampliación de la libertad de reunión que permitiría, poco después, la aprobación de los partidos políticos “que no sean comunistas ni separatistas”. Para rematar, el Rey, ante el congreso norteamericano pronuncia un discurso prometiendo una monarquía constitucional para España (Mercury Rising). Como la situación era insostenible, Arias Navarro dimite por ruego del Rey y sorprendentemente nombra a Adolfo Suárez Presidente del Gobierno. La cosa empezaba a moverse. Las Cortes aprueban la reforma del Código Penal, el Consejo de Ministros anuncia importantes medidas de liberalización: amnistía para presos políticos, próximo referéndum, Constitución y elecciones generales en 1977. Como consecuencia de la reforma del Código Penal, se inicia la liberación de presos políticos y el Rey concede una amnistía para todos los políticos y exiliados (no terroristas).

Y esto sólo hasta verano. A partir de ahí hasta final de año, Gran Finale. Entre las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros destaca la de que los militares no podrán integrarse en asociaciones políticas. En Septiembre, lógicamente, concentración en Sant Boi del Llobregat para celebrar la “Diada” solicitando el restablecimiento de la autonomía de Catalunya, la Generalitat y el Estatut (los catalanes a lo nuestro). De paso, en su visita al País Vasco, el ministro de interior autoriza la Ikurriña. Por no quedarse atrás, seis exministros franquistas forman la coalición Alianza Popular y la Unión Democrática Española rechaza su ingreso en ella. Poco más tarde se constituye un nuevo grupo político (por lo visto de centro): Alianza Popular. Las Cortes aprueban por gran mayoría el proyecto de sustituir las Cortes por un Parlamento de dos cámaras elegido libremente. Se constituye la Agrupación Empresarial Independiente y la presentación del Partido Comunista deja algo así como 70 detenidos y 46 procesados. Se inicia en Madrid el XXVII Congreso del PSOE, el primero que se celebra en España desde 1932, y mientras tanto Suárez se reúne con líderes nacionalistas catalanes (Trías Fargas, Pallach y lógicamente el Molt Honorable Pujol) para abordar el restablecimiento del Estatut y la Generalitat. Poco después, en Referéndum, la población se expresa con aplastante mayoría en favor de las reformas políticas y por un retorno a la democracia. La cosa parecía que estaba clara. No obstante, por ponerle emoción a la cosa, la Policía detiene en Madrid a Santiago Carrillo y varios miembros del Comité Ejecutivo del Partido Comunista. El Tribunal de Orden Público (que yuyu) condena a Carrillo a prisión incondicional y el Consejo de Ministros, en un jaque mate, aprueba la supresión del Tribunal de Orden Público pasando sus asuntos a la jurisprudencia ordinaria. Como resultado salen de la cárcel Santiago Carrillo y el resto de dirigentes comunistas previo pago de una fianza de millón y medio de pesetas. Tela marinera. La cosa estaba realmente movida.

No obstante, el cambio político que se estaba produciendo dio como resultado que pocos meses después de acabar la Dictadura, naciera el diario “Avui” primer periódico catalán en catalán desde 1939. Poco después, en mayo de 1976 nace en Madrid el diario “El País” y en octubre, el periódico “Diario 16”. Lógicamente, estos diarios han seguido caminos distintos pero nadie duda del importante papel que tuvieron en la transición. “El País” junto con “Diario 16” se convirtieron en los periódicos de la España democrática y gracias a su contribución nuestro país empezó a caminar hacia un futuro ilusionante.

Hay cierto consenso en que la transición española se inicia con el fin de la dictadura. Eso está más o menos claro. Pero determinar cuando acaba ese periodo es ya otro cantar. Si se analiza desde el punto de vista político puede tener sentido considerar que la transición acaba con la reelección de Felipe González en 1986 ya que se establece cierta continuidad democrática y el país ha sido capaz de superar (incluso) un intento de golpe de estado. Ahora bien, si consideramos este periodo como un camino social y cultural de la oscuridad hacia la luz, en mi opinión, tiene sentido considerar que este periodo finaliza a finales de los 80s con el anuncio de la celebración de la Expo de Sevilla y los JJOO de Barcelona. En ese momento, España fue capaz de decir al mundo: “si nos dais mucha pasta os montamos un sarao pero chulo, chulo”. Y bueno, el resto ya lo sabéis. Aún se están acordando de lo bien que se lo pasaron. En esa época España rebosaba creatividad y por unos años volvimos a merecer la mirada internacional. En Barcelona, aún se recuerda (aunque cada vez menos) la frase con la que se podía empezar a ligar con una chica: “¿A que te dedicas, diseñas o trabajas?”. Fue una buena época.

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